El contralmirante Alafuzoff y la guerra híbrida

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Georgij Alafuzoff[1] es un contralmirante finlandés en situación de reserva y uno de los mejores expertos europeos occidentales en cuestiones militares rusas[2]. Nacido en Helsinki en 1953 en una familia de origen ruso (su abuelo, el barón Ivan Alafuzov, había huido a Finlandia tras la Revolución socialista de 1917), fue bautizado en la iglesia ortodoxa y estudió en escuelas fino-rusas de su país.

Con estos antecedentes, parece lógico que su carrera militar se haya desarrollado principalmente en funciones de inteligencia. Entre 2007 y 2013 fue Director de Inteligencia de las Fuerzas de Defensa finlandesas, y de 2013 a 2016 jefe de la Dirección de Inteligencia del Estado Mayor de la Unión Europea. Entre 1997 y 1999 estudió en la Academia del Estado Mayor General de Moscú, en la que se graduó cum laude (с отличием).

Por su profundo conocimiento de la lengua, la cultura y la mentalidad rusas, por los largos años dedicados al estudio del sistema militar soviético (posteriormente, ruso), por su formación superior dentro del centro de enseñanza más prestigioso de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, el contralmirante Alafuzoff es uno de los expertos occidentales que mejor puede comprender el enfoque ruso de los distintos problemas internacionales. Cuando acierta, que es casi siempre, pero también cuando se equivoca,  lo hace desde el conocimiento y la comprensión, nunca desde el diletantismo.

A finales del pasado mes de octubre de 2018, Alafuzoff participó en Moscú en las “Lecturas de Ogarkov”[3], organizadas por el CAST, un think tank ruso[4]. Aunque su intervención se titulaba “El papel de la inteligencia militar en el mantenimiento de la paz en el siglo XXI”, gran parte de ella estuvo dedicada a discutir el concepto de ‘guerra híbrida’ y a subrayar las diferencias entre la interpretación occidental y la rusa del mismo.[5]

 

Sobre la guerra híbrida

Primera idea importante: en Occidente y en Rusia el concepto de ‘amenaza híbrida’ se interpreta de forma completamente distinta:

“Sobre las amenazas híbridas se ha hablado mucho y es interesante ver cómo vamos a interpretarlas. (…)  Hay mucho en común, pero hay también muchas interpretaciones diferentes. (…) Es interesante que las dos partes consideran que la amenaza híbrida es la más importante de nuestros días. (…) Y debo decir que estos espacios [occidental y ruso] en el aspecto cultural, en la comprensión de las cosas (…) son completamente distintos.”[6].

Segunda idea: tanto las interpretaciones más extendidas en Occidente como muchas de las que circulan en Rusia son insatisfactorias:

“En Finlandia se ha creado un centro de detección de amenazas híbridas[7], que funciona en parte bajo la dependencia de la OTAN (…). Y al leer los informes de este centro en ocasiones me asombro. Por otra parte, también me asombran algunos informes que se publican en la prensa de la Federación Rusa”.

Seguidamente, el contralmirante Alafuzoff habla sobre la interpretación occidental de ‘guerra híbrida’, evitando cuidadosamente hacerla propia:

“Lo que ocurrió [en Ucrania] en 2014 (…) se interpreta, tanto en la OTAN como en la UE, como una operación híbrida planeada de antemano, una operación que continúa aún. Y hay serios temores de que este proceso continúe en los países bálticos, de que pueda quizá influir sobre el futuro de Europa Occidental. Y, por supuesto, de Finlandia y Suecia, que aunque aún no son miembros de la OTAN estarán entre los objetivos de esas acciones híbridas que quizá Rusia ponga en marcha. Este es el punto de vista occidental”.

Más tarde, Alafuzoff expone también la visión rusa. En términos puramente descriptivos, evitando respaldarla o criticarla:

“En Rusia, según lo entiendo yo, hay temor de que Occidente pueda influir sobre el desarrollo del estado y de la sociedad rusos por medio de acciones de gran calibre en la esfera informativa (…), a través de internet, a través de medios de comunicación bastante independientes, o a través de otras vías”.[8]

En opinión de Alafuzoff, hay razones para defender la interpretación predominante en Occidente:

“Es cierto que Occidente tiene motivos para interpretar lo que ocurrió en Ucrania y Crimea como una amenaza híbrida (…) y por otra parte los temores que existen en Occidente sobre la influencia rusa tienen también cierta base”.

Pero también acepta la lógica de la postura rusa y en una parte de su intervención en la que describe la panoplia de medios militares y no militares de la que disponen los decisores de nuestros días Alafuzoff se expresa en términos muy similares a los que utilizaría un mando militar ruso:

“La dura discusión sobre el problema de las guerras y amenazas híbridas está relacionada con el hecho de que, junto con el conjunto tradicional de retos y amenazas contra la seguridad nacional crece el papel de los medios no militares de consecución de fines políticos y estratégicos, los cuales en algunos casos, por su eficacia, superan claramente a los medios militares. (…) Se complementan con medidas militares de carácter encubierto, incluyendo las acciones de fuerzas de operaciones especiales, así como las sanciones económicas y el uso del potencial de protesta de la población. Un lugar muy importante se concede a las medidas de confrontación informativa, capaces en algunos casos de modificar incluso el potencial geopolítico del estado, la mentalidad nacional, la cultura, la moral de la población, etc.”[9]

 

El papel de la inteligencia

En la exposición de Alafuzoff hay múltiples referencias al papel de la inteligencia, que el contralmirante finlandés ve como una función bastante independiente, alejada de las necesidades de la política concreta y “tan objetiva y veraz como resulte posible”. En lo que se refiere al tema que estamos comentando, el de las llamadas “amenazas híbridas”, Alafuzoff entiende que la misión principal de la inteligencia consiste en la correcta compresión “del otro lado” a fin de evitar peligrosos malentendidos:

“Esto, por supuesto, eleva la amenaza de que surja un conflicto de gran entidad a causa de una valoración incorrecta de las intenciones de las partes, de la indefinición legal y terminológica. (…) La ignorancia del idioma, la incomprensión de la cultura y la visión deformada de las acciones de los oponentes conducen a desarrollos inesperados”.

La situación actual es, según Alafuzoff, insatisfactoria. Por una parte, los sistemas de inteligencia contemporáneos se muestran incapaces de comprender el mundo actual. Por otra, falta también comprensión mutua entre socios (potenciales socios) y oponentes (potenciales oponentes), sobre todo por falta de diálogo, un diálogo en el que la inteligencia debería participar:

“Estoy convencido de que las inteligencias del mundo no comprenden suficientemente bien lo que ocurre a nuestro alrededor. Lo más importante es la reanudación del desarrollo del diálogo entre los actores de la política internacional, incluyendo a los representantes de la inteligencia”.

Parte del problema con el que se enfrenta la inteligencia procede de su carácter nacional, de su concentración preferente sobre las necesidades de países concretos y de sus dirigentes, algo que dificulta la comprensión de fenómenos complejos, ligados a la globalización, fenómenos que en mayor o menor medida pueden afectar a numerosos países o a toda la humanidad. En este marco, en lugar de una visión común de la inteligencia que ayude a la mejor gestión de los retos de la modernidad nos encontramos con una cacofonía de visiones nacionales contrapuestas:

“La variedad de valoraciones analíticas, en el contexto de una agenda política internacional insuficiente unificadora, no ha permitido por el momento desarrollar un punto de vista común sobre esta cuestión tan importante para garantizar la seguridad internacional y determinar las vías para hacerle frente de manera conjunta en las condiciones de un mundo caótico y turbulento”.

Esa inteligencia ideal, con la que sueña Alafuzoff, sería una especie de “monasterio medieval” poblado por hombres (y mujeres, claro) sabios y virtuosos que con su conocimiento iluminarían a los que deben tomar las decisiones. En la vida real, sin embargo, la inteligencia vive en el mundo, en lugar de estar aislada de él, y se encuentra, por tanto, sujeta a las mismas presiones y condicionantes que los demás participantes en el proceso de toma de decisiones. La ‘guerra informativa’ (‘presión informativa’) que se ejerce sobre las sociedades y sus dirigentes, afecta también a los propios servicios de inteligencia y, por tanto, a la calidad (objetividad, neutralidad) de sus productos[10]:

“Ya hemos hablado mucho en esta conferencia de la presión informativa (информационное воздействие) y nosotros, como oficiales de inteligencia, no estamos al margen. También nosotros somos objetivos de esta acción. Y en este plano, por supuesto, la inteligencia está continuamente en la disyuntiva entre ser veraz y objetiva, o seguir la llamada ‘opinión general’, que con mucha fuerza se impone sobre la sociedad en todas partes, incluso en la Federación Rusa”.

Profundizando en este punto, Alafuzoff indicaba que era curioso que los políticos finlandeses no vieran a Rusia como una amenaza real para la seguridad del país, mientras que en Suecia, que está más lejos, esa percepción sí existiera:

“Creo que todo esto es un síntoma y un resultado de la presión informativa (…) y la primera cuestión que nosotros los oficiales de inteligencia debemos hacernos es por qué ocurre así y cuál es la finalidad”.

Este problema de la politización parece preocupar de una manera especial al contralmirante Alafuzoff. Entre los dos peligros clásicos (politización e irrelevancia) Alafuzoff considera mucho más grave el primero, lo que le lleva a abogar por que la inteligencia se mantenga independiente, alejada de la política concreta. En sus palabras (y advirtiendo a los asistentes que deberían leer entre líneas):

“Si la inteligencia no es una organización independiente con funciones definidas en detalle, entonces puede encontrarse en el centro de la lucha política y ponerse en posición de defender las posturas de unos o de otros decisiones políticas”. 

 

Recepción

El contralmirante Alafuzoff es un hombre respetado en Finlandia por su profundo conocimiento de Rusia y de sus Fuerzas Armadas, un conocimiento que muy pocas personas pueden alcanzar. Por otra parte, su preferencia por favorecer la comprensión mutua entre su país y Rusia, así como unas relaciones relajadas entre ambos, choca con los puntos de vista que sostienen en estos momentos muchos responsables políticos y líderes de opinión finlandeses, más hostiles a Rusia, más alineados con Suecia, los países bálticos, los de Europa Centrooriental y la OTAN. En estos círculos se reprocha a Alafuzoff que base sus obras sobre todo en fuentes rusas y se señala que algunas manifestaciones del contralmirante han podido ser utilizadas por Moscú en apoyo de las ideas fuerza de su propaganda[11].

Por otra parte, no todos en Rusia perciben la posición de Alafuzoff como amigable. En el blog del CAST, el centro organizador de la conferencia en la que participó Alafuzoff, hay una entrada en la que se resumen los puntos principales de su intervención. Resulta curioso que entre las reacciones publicadas de los lectores, la mayor parte sean negativas. Algunas de ellas, abiertamente hostiles al contralmirante finlandés.

En un momento de su conferencia, el contralmirante Alafuzoff dice: “Me considero una persona que se siente en casa tanto en Occidente como en el Este, entendiendo por ‘Este’ el espacio ruso, el espacio postsoviético”. Y es que Alafuzoff querría ser de aquí y ser de allá, servir de puente entre los dos mundos y facilitar su comprensión mutua. Para bien de todos, porque, como experto oficial de inteligencia, entiende que el riesgo procede muy a menudo de la deficiente comprensión de la realidad y, en particular, de las intenciones del potencial adversario. Aunque creo que es consciente del peligro de que le ocurra como al gran Facundo Cabral, que no era de aquí y no era de allá[12]. Como sugieren algunas de las reacciones que acabamos de repasar.

José-Miguel Palacios es Coronel de Infantería y Doctor en Ciencia Política


[1] La versión finlandesa de su ficha en Wikipedia es bastante completa y, para los que no dominen el finés, resulta perfectamente inteligible tras su traducción automática: https://fi.wikipedia.org/wiki/Georgij_Alafuzoff.

[2] Curiosamente, en la Marina de Guerra soviética hubo también un “almirante Alafuzov” bastante conocido. Ver https://en.wikipedia.org/wiki/Vladimir_Alafuzov.

[3] Nikolai Ogarkov, Mariscal de la Unión Soviética, fue el militar más influyente durante el brezhnevismo tardío. Un “Gerasimov” de hace cuarenta años, insistía, como el de nuestros días, en la necesidad de incorporar los últimos adelantos tecnológicos, en el marco de la llamada “Revolución en los Asuntos Militares” (ver JORDÁN, Javier (2014). Innovación y revolución en los asuntos militares: una perspectiva no convencional. Análisis GESI 1/2014. http://www.seguridadinternacional.es/?q=es/content/innovaci%C3%B3n-y-revoluci%C3%B3n-en-los-asuntos-militares-una-perspectiva-no-convencional). Puede encontrarse una buena (aunque no muy detallada) biografía de Ogarkov en la Wikipedia inglesa: https://en.wikipedia.org/wiki/Nikolai_Ogarkov

[4] CAST es la sigla inglesa de “Centro de Análisis de Estrategias y Tecnologías” (CAST). Puede encontrarse información sobre CAST en su página web http://cast.ru/eng/about/.

[6] Alafuzoff leyó parte de la conferencia, mientras que algunos de sus comentarios más personales pareció improvisarlos sobre la marcha. Las citas que se transcriben en este trabajo están ligeramente redactadas a fin de dar una mayor coherencia a la exposición del contralmirante.

[7] El contralmirante Alafuzoff se refiere, probablemente, al European Centre of Excellence for Countering Hybrid Threats (https://www.hybridcoe.fi/ ). Su Director es el finlandés Matti Saarelainen (https://fi.wikipedia.org/wiki/Matti_Saarelainen), un antiguo analista de SUPO (inteligencia civil finlandesa).

[8] Como se observará, esta caracterización de las interpretaciones occidental y rusa de la guerra híbrida no es muy distinta de la que recientemente hacía Guillem Colom. Véase COLOM, Guillem (2019). La amenaza híbrida: mitos, leyendas y realidades. Documento de Opinión IEEE 24/2019. Pp. 3-4. Disponible en http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2019/DIEEEO24_2019GUICOL-hibrida.pdf.

[9] En este punto, Alafuzoff sigue muy de cerca a Gerasimov. Ver GERASIMOV, Valeri (2013). Ценность науки в предвидении (El valor de la ciencia está en la previsión). Vojenno-promyšlennyj kurjer, 27.02.2013. https://www.vpk-news.ru/articles/14632.

[10] Observaremos que en este aspecto, el contralmirante Alafuzoff se aproxima a los enfoques rusos.

[11] La biografía de Alafuzoff en la Wikipedia finesa contiene varios ejemplos.