Documental recomendado: Australia's jihadis

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“Australia's jihadis” es un documental realizado por el programa 101 East de la cadena Al Jazeera emitido el pasado 28 de enero de 2015. En el mismo, se trata el problema de los combatientes extranjeros australianos o residentes en Australia que han viajado a Irak o Siria para unirse a la insurgencia yihadista de Estado Islámico o a la rama de Al Qaeda, el Frente Al-Nusra, entre otros. Según un nuevo estudio del International Centre for the Study of Radicalisation de King's College, se estima que desde el año 2012 entre 100 y 250 de estos combatientes han partido desde Australia, han retornado a este país, han fallecido en la zona de conflicto o aún permanecen en él.

El documental puede dividirse en cuatro partes: en la primera se muestra el testimonio de una familia de refugiados libaneses residentes en un suburbio de Sidney cuyos cuatro hijos viajaron a Siria para enrolarse en las filas de grupos yihadistas. El caso de estos jóvenes de segunda generación de inmigrantes con lazos familiares o de amistad que realizan el proceso de radicalización y desplazamiento de forma conjunta, es un claro ejemplo de la importancia de los factores del nivel meso (redes sociales, entorno familiar y próximo) en los procesos de radicalización. Este modelo grupal tiene uno de sus mejores ejemplos en Europa con los cinco amigos británicos de Portsmouth que crearon la Britani Brigade Bangladeshi Bad Boys y se unieron a Estado islámico en octubre de 2013.

En la segunda parte de “Australia's Jihadis”, se entrevista vía skype a un australiano que se ha unido a Estado Islámico. Pero el valor de la misma es que el entrevistado viaja a Siria no para unirse al frente militar, sino para formar parte del cuerpo administrativo que intenta crear y gestionar el aparato burocrático de la insurgencia yihadista en los territorios bajo su control. De hecho, esto forma parte de la nueva dinámica de reclutamiento que lleva a cabo Estado Islámico en estos momentos. Su prioridad es que mujeres y profesionales de algunos sectores concretos como sanidad, educación e ingeniería viajen a las provincias sirias e iraquies de su autoproclamado Califato para consolidar las estructuras de Estado que intentan implementar y mantener las fuentes de financiación del mismo. Mientras que a los simpatizantes que quieren unirse al frente militar se les insta a viajar a las provincias (Wilayat) más próximas reconocidas como parte del Califato de Estado Islámico en las que hay grupos que han jurado fidelidad a su líder Al Bagdadi. Así, se ha detectado una presencia cada vez mayor de combatientes extranjeros procedentes del norte de África y del Sahel en las tres provincias reconocidas en Libia y la provincia del Sinai en Egipto. Sirva de ejemplo que el ataque tipo “Inghimasi” realizado contra el hotel Corinthia en Tripoli (Líbia) el pasado 28 de enero y reivindicado por Estado Islámico fue llevado a cabo por un tunecino y un sudanés pertenecientes al frente militar de la provincia de Al-Tarabulus.

En la tercera parte del documental y a través de otra entrevista, se muestra el papel que juega una nueva hornada de jóvenes predicadores salafistas en los procesos de radicalización, los “clérigos online”, que van más allá de la mezquita e inundan las redes sociales con sus discursos y se reúnen con sus seguidores en espacios más informales. Así, el equipo de 101 East mantiene una conversación con uno de los máximos exponentes de esta nueva generación, Mohammed Junaid Thorne, con doble nacionalidad australiana y saudí y que apoya abiertamente a Estado islámico. Se da la circunstancia que en el pasado las agencias de seguridad australianas han relacionado a este predicador con la asociación salafista alemana “Millatu Ibrahim”, prohibida en mayo de 2012 y de cuyas filas han salido buena parte de los aproximadamente 600 combatientes alemanes que se han unido a grupos yihadistas en Siria e Irak a lo largo de estos dos últimos años y medio. Entre ellos destaca uno de los miembros más activos en el consejo de comunicación (parte del Consejo de la Shura) de Estado Islámico, el berlinés y ex cantante de rap, Denis Cuspert, que tras los ataques terroristas en París ha alentado a sus simpatizantes alemanes a realizar este mismo tipo de ataques dentro de su territorio. Precisamente, en Alemania hay otros dos ejemplos de estos nuevos “clérigos online” salafistas: Pierre Vogel y Sven Lau, ambos alemanes y conversos.

Finalmente, en la última parte se debate sobre la nueva legislación impulsada por el gobierno australiano para luchar contra el fenómeno de los combatientes con nacionalidad australiana que se desplazan a las zonas de conflicto. Entre ellas, la controvertida retirada de pasaportes o del documento de identidad a aquellos sospechosos que se considere que tengan intención de hacerlo. Esta nueva medida contra los combatientes extranjeros que está generando algunas críticas por parte de representantes de la comunidad musumana en Australia, ya está siendo aplicada en algunos estados europeos como Alemania, Bélgica, Francia y Holanda.

Próximamente, más estados tiene intención de aplicarla como parte de un nuevo paquete de medidas de seguridad para intentar atajar tanto la salida de jóvenes radicalizados hacia zonas de conflicto, como el tratamiento que debe darse a los retornados detectados. Europa, en este caso, se se debate entre dos aproximaciones de seguridad que no deberían ser excluyentes la una de la otra sino que pueden ser convergentes: por una parte, la británica, una línea dura y partidaria de no dejar entrar a los retornados o, en el caso que logren alcanzar territorio británico, aplicar el peso de la ley sobre todos ellos y, posteriormente, aplicar programas de desradicalización una vez se cumplan las penas de prisión. Sirva de ejemplo el caso “Birmingham” .

Por otra parte, la aproximación de seguridad danesa, el programa de rehabilitación de jihadistas radicales, una opción más social basada en aplicar programas de desradicalización sobre todos los retornados con la intención de resocializarlos y devolverlos al ámbito laboral o educativo bajo monitorización y control de agentes sociales conjuntamente con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Este modelo se basa en un programa piloto creado en 2007 y aplicado en la ciudad de Aarhus para desradicalizar a “hooligans” de futbol de extrema derecha. Este tipo de programa de desradicalización contra los extremismos políticos también se aplica en Alemania y Suecia (Programa Exit). 

El documental puede verse en este enlace.