De MeK a NCRI. Un relevante actor con capacidad de influencia en Irán

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Blog Moisaco

El MeK (Mujahedin-e Khalq, Guerreros Santos del Pueblo de Irán) aunque coincidió en sus inicios con la revolución islámica de Irán, no tardó en distanciarse de la misma hasta convertirse en uno de sus principales detractores. 

Paulatinamente fue siendo objeto de una metamorfosis hasta convertirse en el NCRI (National Council of Resistance of Iran, Consejo Nacional de Resistencia de Irán), pasando por el abandono de la actividad terrorista.

A lo largo de esta evolución se le acusó de comportamientos  cuanto menos coincidentes con los de una secta lo que no fue óbice para que fuese eliminado de la FTOs (Foreign Terrorist Organizations, Lista de Organizaciones terroristas Extranjeras) de EE.UU. En ese país tiene cierta implantación y goza del favor de varias figuras públicas, algunas de ellas con importantes cargo en la actual administración Trump.

 

 

Los orígenes del MeK se remontan al año 1965 cuando un grupo jóvenes estudiantes de la Universidad de Teherán se unieron en su rechazo a la figura del jerarca Mohamed Reza Pahlavi, al que consideraban responsable de la paulatina implantación y crecimiento de los valores de occidente en Irán. Su bagaje ideológico era un compendio de creencias islámicas entrelazadas con la doctrina marxista y contemplaban dentro de su estrategia el empleo de la acción violenta. El nombre elegido para la nueva formación fue el de MEK (Mujahedin-e Khalq, Guerreros Santos del Pueblo de Irán). En 1971 programaron su primera acción consistente en un ataque contra la red de suministro de energía eléctrica de Teherán. Finalmente no se materializó debido a la intervención de la SAVAK (Sazeman-e Ettela'at va Amniyat-e Keshvar, Organización de Inteligencia y Seguridad Nacional), la temible y casi omnipresente policía secreta del  Sha Mohamed Reza Pahlavi. Algunos de sus agentes se habían infiltrado en el MEK lo que además de frustrar su primer ataque provocó la detención y posterior muerte de varios de sus miembros. En la década de 1970, el grupo fue responsable, entre otras, de la muerte de tres oficiales del ejército de los Estados Unidos y de otros tres civiles de esa misma nacionalidad.

En 1979, bajo el liderazgo de Masoud Rajavi, el MeK unió sus fuerzas a las de la revolución islámica encabezadas por el ayatollah Ruhollah Musavi Jomeini. Esta alianza se mantuvo poco tiempo ya que el ascenso al poder del clérigo chií, trajo consigo medidas como la supresión de los partidos de la oposición. En ese status quo, Masoud Rajavi, se alineó con el primer presidente electo de Irán, Abol Hassan Banisadr contra el Partido Republicano Islámico (PRI), fundado  por el propio Jomeini en unión de otros cargos religiosos que eran parte de su grupo de oración en la ciudad de Qom. El PRI se convirtió en objetivo prioritario del MeK toda vez que el ayatollah Jomeini obligó a Banisadr a renunciar a su cargo en el año 1981. Fruto de ello, surgió una campaña contra intereses del PRI cuya expresión más violenta tuvo lugar el 28 de junio de 1981  en lo que fue conocido la bomba de Hafte Tir (el equivalente al 28 de junio en el calendario persa). Durante esa jornada perdieron la vida tras una potente explosión 73 miembros de la organización de Jomeini. Entre ellos había cuadros de muy alto nivel como el ayatollah  Mohammed Beheshti, por aquel entonces “número dos” de la revolución islámica, únicamente superado en autoridad por Jomeini. El 30 de agosto de 1981, un nuevo atentado con bomba perpetrado por el Ejército de Liberación Nacional, la rama militar del MeK, acabó con la vida de varias personas entre las que se encontraban Mohammed Ali Raja’i, que había tomado posesión de su cargo como presidente tan solo 15 antes, y Mohammed Javad Bahonar, Primer Ministro de Irán.

Tras la proscripción y la violenta campaña de represión de las autoridades iraníes contra el MeK, Masoud Rajavi y Abol Hassan Banisadr huyeron a París. En la capital francesa fundaron una organización denominada Consejo Nacional de Resistencia de Irán (CNRI) que englobaba a los opositores al régimen de Jomeni. Algunos militantes el MeK siguieron a sus líderes en el exilio europeo, otros en cambio se desplazaron al Kurdistán iraquí o a campamentos establecidos en Irak. También hubo miembros del MeK que optaron por quedarse en Irán pasando a la clandestinidad y protagonizando acciones violentas para provocar la desestabilización del régimen de Jomeini. Tras la invasión de Irán por Saddam Hussein en 1980, el régimen de Bagdad comenzó a financiar al MeK para que tuviese un mayor impacto mundial la campaña propagandística del CNRI, además de para ser el receptor de la información sobre Irán que recopilaba el CNRI. En el año 1985 Masoud Rajavi puso en funcionamiento lo que él definió como  una "revolución ideológica". Esta consistía en la implantación paulatina de una suerte de culto a la personalidad teñido de autoritarismo y en la extensión de su control a todas las actividades de sus miembros. Fueron puestos en práctica la confiscación de bienes, el trabajo obligatorio, abusos físicos y dificultar en gran medida el abandono de la organización a individuos descontentos.  Un año después, en 1986, la cúpula del MeK aceptó la invitación de Saddam Hussein para instalarse en territorio de Irak. El líder iraquí lesfacilitó el uso, aunque no la propiedad, del terreno en el que estaban ubicados sus campamentos. El gobierno iraquí proporcionó al MeK entrenamiento militar y un amplio equipamiento que incluía vehículos, armas y municiones e incluso carros de combate a condición de unir sus fuerzas con las tropas de Saddam Husein. Esto sirvió de reclamo a varios exiliados iraníes y unos 7.000 individuos, en torno al 80% de los militantes del MeK en el exilio, pasaron a engrosar las filas del Ejército Nacional de Liberación. Como contrapartida, el gobierno iraquí obtenía inteligencia suministrada por el MeK, asistencia directa en los interrogatorios, traducciones del persa y también operaciones militares sobre el terreno. A consecuencia de ello, se produjeron incursiones a través de la frontera con Irán que desembocaron en fuertes enfrentamientos con los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, los Pasdaran. En alguna de estas acciones los efectivos del MeK contaron con la cobertura de  soldados de Irak. Más del 25% de los efectivos del MeK perdieron la vida en este tipo de operaciones. El alto el fuego de la guerra Irán-Irak no puso fin a la colaboración con Saddam Hussein. Se cree que efectivos del MeK tomaron parte junto con las autoridades iraquíes en la represión de los levantamientos de chiitas y kurdos con ocasión de la Guerra del Golfo de 1991

En abril de 1992, miembros del MeK fueron responsables de poner en marcha de manera casi simultánea ataques contra embajadas y otras instalaciones de Irán en 13 países distintos. En 1997 un modificación legal en Estados Unidos propició que el MeK, al igual que otros 29 grupos, pasase a formar parte de las lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras. Esta decisión fue igualmente adoptada por el Reino Unido y la Unión Europea. En el año 2002 el grupo obtuvo y difundió documentos que revelaban la existencia de un programa nuclear en Irán al margen del conocimiento de la ONU. Este programa incluía una planta de agua pesada en Arak y otra más destinada al enriquecimiento  de uranio en la localidad de Natanz.

Poco después de la invasión de Irak en el año 2003, el 22 de abril, Washington anunció que las fuerzas de la coalición habían alcanzado un acuerdo de alto el fuego con el MeK. En junio de 2003 unidades de policía militar tomaron el control del campamento Ashraf. A consecuencia de ello, las fuerzas de la Coalición se hicieron, entre los meses de abril y junio, con el control de un importante arsenal que contaba con 300 carros de combate, 250  vehículos, tanto blindados como destinados al transporte de tropas, 250 piezas de artillería y en torno a 10.000 armas ligeras.

Los cerca de 4.000 efectivos estacionados en Ashraf fueron investigados por si eran responsables de la comisión de actos terroristas en el pasado. En 2004, además de la base de Ashraf, en la que se ubicaba su cuartel general, el MeK contaba con otros cinco campamentos en territorio iraquí:

  • Campamento Anzali (a unos 60 km de la frontera con Irán).
  • Campamento Bonyad Alavi (a unos 65 km. al N.O. de Bagdad).
  • Campamento Faezeh (en la ciudad de Kut).
  • Campamento Habib (en la ciudad de Basora).
  • Campamento Homayoun (en la ciudad de Amara).

En 2004, EE.UU. reconoció a los residentes de estas instalaciones un status de protección bajo el amparo del IV Convenio de Ginebra. A principios de 2009, el control pasó a manos del Gobierno iraquí. Hasta poco antes de ese traspaso de poderes los aproximadamente 3.400 habitantes del campamento de Ashraf, en el que vivían separados los hombres de las mujeres, vestían ropas militares y hacían ondear banderas del Irán prerrevolucionario. Según fuerzas estadounidenses estacionadas en la Base Operativa Avanzada denominada Grizzly los miembros del MeK seguían adiestrándose en tácticas militares en pequeños grupos al amparo de la oscuridad. En 2011, en virtud de un acuerdo entre la ONU y el Gobierno de Irak, los residentes del campamento Ashraf se desplazaron a unas instalaciones situadas en las cercanías del Aeropuerto Internacional de Bagdad, denominadas campamento Hurriya (Libertad). Este acuerdo, en el que también participó EE.UU, contenía la promesa de reasentar a los residentes del campamento en terceros países como Albania .

El 28 de septiembre de 2012, el Departamento de Estado, liderado en aquel entonces por Hillary Clinton, anunció que el MeK había sido retirado del listado de organizaciones terroristas. En esta decisión fue tenida en cuenta el desalojo del campamento Ashraf y su renuncia pública a la violencia. Con esa medida, los bienes que el grupo poseían en territorio estadounidense dejaban de estar bloqueados.

En virtud de esa medida, en abril de 2013, el MeK, bajo las siglas CNRI  (Consejo Nacional de Resistencia de Irán) abrió una oficina en Washington D.C., a no mucha distancia de la Casa Blanca . Según explican en su página web, el CNRI tiene además una Secretaría ubicada en París y liderada por Mahnaz Salimian. También cuenta con cinco secretarios y está formado por 25  comités que actúan como “ministerios de sombra” con el objetivo de realizar tareas de investigación y planificación para el futuro de Irán. La presidencia del CNRI recae en Maryam Rajavi, nacida en el año 1953 en Teherán en el seno de una familia de clase media. En el año 1985 accedió a la cúpula  del MeK dirigida por Masoud Rajavi con quien contrajo matrimonio ese mismo año. Sobre su persona recae la visibilidad del liderazgo del CNRI ya que su marido lleva varios años sin aparecer públicamente llegando a especularse con la posibilidad de su muerte.

Con la caída del régimen de Saddam Hussein el grupo perdió su principal vía de financiación. Pasó a obtener recursos de ricos expatriados iraníes con residencia en los Estados Unidos y la Unión Europea y de opositores al régimen de Teherán. Su causa, a pesar de que las autoridades de Teherán responsabilizasen al grupo de la muerte de más de 12.000 ciudadanos iraníes a lo largo de tres décadas, recibió la adhesión de cargos políticos de Estados Unidos como los ex gobernadores Howard Dean y Edward Rendell o ex alcalde de la ciudad de Nueva York, Rudolph Giuliani. Estos nombres forman parte de una lista de un total de 33 personas que han ocupado importantes puestos en la administración estadounidense y que, entre 2010 y 2011, participaron en una total de 22 actos para solicitar que el grupo fuese eliminado de la lista de organizaciones terroristas. Los eventos se desarrollaron en Washington, Bruselas, Londres, París y Berlín. Se calcula que aunque no todos los participantes en los actos cobraron por su intervención, el coste total de la organización se podía contabilizar en millones de dólares.

La financiación del CNRI parece gozar de buena salud como atestiguó el pago en 2015 de una suma de 50.000 dólares por un discurso de apenas cinco minutos de duración pronunciado por Elaine Chao. En la actualidad Chao es  la Secretaria de Transportes del Gobierno de los Estados Unidos. En marzo del año 2016 Chao pronunció otro discurso en la Iranian-American Cultural Association of Missouri, organización vinculada al CNRI, por el que obtuvo unos emolumentos de 17.500 dólares. Newt Gingrich, ex presidente de la Cámara de Representantes y consejero de Donald Trump, también intervino en actos organizados por el CNRI. Una de las figuras públicas que más ha abanderado la causa del CNRI es Rudolf Giulani. En enero de 2017 envió una carta al presidente de EE.UU., Donald Trump, instándole a “establecer un diálogo con la resistencia Iraní en el exilio, El Consejo Nacional de Resistencia de Irán”. Posteriormente, en junio de 2017, el mismo Giulani intervino en el congreso que el CNRI celebró en Auvers-sur-Oise,  al noroeste de la capital francesa. El que fuera alcalde de Nueva York insistió en que exisitía en los Estados Unidos un creciente consenso sobre la inutilidad de las políticas occidentales respecto del regimen de los ayatollahs. Acusaba a estos de ser los patrocinadores más activos del terrorismo en décadas, y enfatizaba en implementar una política firme respecto de Irán situándose al lado del pueblo iraní y de la “resistencia”, en clara alusión al movimiento liderado por Mariam Rajavi, al que definió como una “alternativa viable al regimen medieval que gobierna Irán”.

 Es más que  probable que todas estas circunstancias sostenidas en el tiempo no pasasen desapercibidas para Michael D’Andrea, también conocido  por los epítetos, un tanto cinematográficos si cabe,  de Dark Prince o Ayatollah Mike. Este funcionario de la CIA es en la actualidad el responsable de las operaciones en Irán de la principal agencia de inteligencia de EE.UU. En el pasado se le responsabilizó de participar en operaciones de muy alto nivel tales como la neutralización de Osama Bin Laden o en programas tan cuestionables como los interrogatorios de sospechosos de tener vinculaciones con el terrorismo yihadista. Tras este eufemismo se ocultan torturas sistemáticas a personas detenidas sin supervisión de la autoridad judicial. Además se le atribuye haber participado en las no menos cuestionadas ejecuciones extrajudiciales de ciudadanos estadounidenses mediante el empleo de drones, actividad responsable de numerosas muertes de civiles.

El MeK, trasmutado en el CNRI, ha tenido una transición cuanto menos notoria. A lo largo de sus historia ha pasado de ser uno de los colaboradores necesarios de la revolución que derrocó el régimen del Sha Pahlavi en Irán a convertirse, por la más expeditiva vía de los hechos, en una de las mayores amenazas internas de la administración del ayatollah  Jomeini, pasando por adoptar en ocasiones tics que encajan en la definición de comportamientos sectarios. En ese proceso se produjo el abandono de la actividad terrorista el cual no emergió por generación espontánea ya que fue producto de  la invasión de Irak. La caída de Saddam Hussein, su principal patrocinador, no fue acompañada por la del grupo. El MeK fue objeto de un tratamiento diferencial y con el paso del tiempo, en gran parte debido a unos importantes recursos financieros que derivaron en el apoyo de importantes personalidades, se ha convertido en una suerte de interlocutor válido con un importante peso específico en la estrategia diplomática y/o encubierta de EE.UU.

La fórmula de apoyar, directa o implícitamente, a gobiernos en el exilio no es, ni muchos menos un fenómeno nuevo. En 1991 en una alianza impensable hoy en día, EE.UU. y Siria coincidieron en el apoyo a un gobierno iraquí en el exilio como alternativa al régimen de Saddam Hussein que estaría encabezado por el dirigente kurdo Jalal Talabani. Tras muchos avatares y varios años después, en 2005, Talabani fue nombrado presidente de Irak. El mismo Irán es un ejemplo de cómo puede resultar exitosa una revolución en gran parte teledirigida desde el exilio por Ruhollah Musaví Jomeini. La implantación el MeK en Irán y el carisma de sus líderes distan mucho de alcanzar el nivel del que gozaban Jomeini y sus seguidores. Pese a ello, el grupo sí han dado muestras de poseer una notable capacidad de organización y de contar con redes con acceso a información de gran valor en Irán. Respecto a sus hipotéticas capacidades militares, pese a recibir entrenamiento en el pasado, están parecen ser limitadas ya que la mayor parte de sus miembros con experiencia en combate en el exilio de Albania rondan la sesentena. Esta edad es elevada para eventuales misiones de combate aunque no para ser formadores de posibles nuevos combatientes. Para EE.UU. el derrocamiento del régimen clerical iraní ha sido durante años uno de sus “intereses permanentes”. Por ello, no sería descartable, en la actualidad o en el futuro, que una organización como el MeK / CNRI con experiencia militar, contactos en el país y un fuerte sentimiento de adhesión respecto de sus líderes,  sea usado como actor interpuesto de cara a influir en una eventual desestabilización de la República Islámica de Irán.

Luis Antonio Gónzalez Francisco. Diploma de especialización de Análisis del Terrorismo Yihadista, Insurgencias y Movimientos Radicales. Universidad Pablo Olavide de Sevilla. Título propio en Fenomenología Terrorista: Bioterrorismo, Prevención, Epidemológica y Amenazas Químicas. Universidad de Granada