Condiciones de viabilidad para establecer un Sistema Integrado de Inteligencia Europeo

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Análisis GESI, 9/2018

Resumen: La Unión Europea es una Organización Internacional en continua evolución. La coyuntura actual europea multipolar crea la necesidad de desarrollar un Sistema Integrado de Inteligencia Europeo que posibilite el apoyo de inteligencia en la fase de toma de decisiones de la Unión. El presente trabajo ofrece un análisis prospectivo acerca de la viabilidad a corto, medio y largo plazo de un Sistema Integrado de Inteligencia Europeo.

 

Introducción

El objeto del presente trabajo es establecer si, además de conveniente, sería viable la creación a corto, medio o largo plazo, de un sistema integrado de inteligencia en el marco de la Unión Europea, partiendo del hecho de ser ésta, aún hoy, un ambicioso, pero inacabado proceso de convergencia de Estados soberanos hacia alguna forma de organización política supra estatal.

Al plantear tal propósito se ha tenido en cuenta que si bien, tales Estados,  poseen raíces histórico-culturales comunes, comparten no pocos valores y objetivos, y se enfrentan a retos, riesgos y amenazas globales que les afectan por igual, también se ven afectados por la amplísima diversidad de lenguas, de costumbres, por conflictos de intereses y, sobre todo, por viejos recelos aún latentes de un pasado violento, que pueden conducir al proceso a un periodo de estancamiento cruzado por tendencias regresivas que, en los últimos tiempos, resultan ya evidentes tras la salida de la Unión del Reino Unido.

Este propósito se estima justificado por cuanto, de una parte, ante la complejidad de la actual coyuntura, a la hora de elaborar políticas y tomar decisiones, las autoridades de la UE deberían poder contar con el conocimiento específico (inteligencia) que le permitiera minimizar la incertidumbre y maximizar la eficacia. Y de otra, porque, hasta donde he conseguido averiguar, son escasos, si no inexistentes, los trabajos orientados a dar respuesta a la cuestión planteada.

En tales circunstancias, aparentemente poco favorables, nos parece plausible estimar, como hipótesis de trabajo, la no viabilidad, a corto y medio plazo, de un sistema de Inteligencia integral y propio de la Unión Europea.

 

Objetivo general y objetivos específicos

El objetivo general del presente trabajo, pues, es analizar la viabilidad de la creación de un sistema de inteligencia integrado en el marco actual de la Unión Europea en el corto, medio o largo plazo. Para dicho análisis se han se han seleccionado una serie de variables –objetivos específicos- de los cuales depende el objetivo general: Establecer la situación actual del proyecto de UE; Estudiar los retos, riesgos y amenazas que ha de afrontar; y determinar las condiciones de viabilidad de un sistema integrado de Inteligencia en la UE.

En consecuencia, el presente trabajo tratará dar respuesta a las siguientes preguntas de investigación: ¿Es la UE un proyecto hacia la unión de las naciones europeas en una estructura política supranacional de índole federal o confederal, al menos? Y, si fuera así, ¿Cuál es la situación actual del proyecto?;¿Sería necesaria, o al menos, conveniente la existencia de un sistema integrado de inteligencia al servicio de sus intereses? Si la respuesta fuera afirmativa: ¿Cuáles serían las condiciones de viabilidad?;¿Se cumplen hoy las condiciones mínimas exigibles? Y si así fuera: ¿Con qué estructuras de inteligencia cuenta la UE?, ¿Dependen del Consejo Europeo? ¿De qué inteligencia dispone la dimensión de la defensa europea?; y, por último, ¿Podrían unas y otra constituir el germen de un Sistema Integrado de Inteligencia?

 

Metodología

Como se puede advertir, tras establecer la hipótesis de trabajo, el objetivo general, los específicos y las preguntas de investigación, para las subsiguientes tareas de tal naturaleza centradas en ellos, se ha recurrido a la práctica de un análisis de carácter cualitativo y estructural del estado de la cuestión, siguiendo la secuencia lógica: hechos-significados-argumentos y orientado a la refutación/validación de la hipótesis de trabajo ya enunciada.

Para recabar la información necesaria y construir el marco de referencia que permita extraer significados, se ha recurrido exclusivamente a fuentes abiertas textuales y en distintos soportes: documentos de la UE, libros de referencia, monografías, artículos de especialistas publicados en revistas acreditadas de análisis y de opinión, recogidos todos en el capítulo dedicado al efecto.

Desde el punto de vista estructural, a partir de la información extraída de las fuentes citadas, el trabajo se articula en seis capítulos o grandes apartados: uno previo orientado a establecer el marco conceptual o teórico en el que se desarrolla el mismo; un segundo, de carácter contextual, dedicado a explicar el proyecto de la UE, su situación actual y la configuración de sus estructuras. El tercero recoge los logros, retos y dificultades de la Unión, con el telón de fondo del panorama internacional. El cuarto se ocupa de cuanto se refiere a las condiciones de viabilidad de un posible Sistema integrado de Inteligencia para la UE, mientras el quinto acoge y explica las conclusiones alcanzadas, de las que se desprende que la hipótesis de trabajo planteada ha de ser mantenida como válida toda vez que no ha podido se refutada.

Y, como ya se dijo anteriormente, en el sexto y último capítulo se encuentran relacionadas las diferentes referencias bibliográficas de las fuentes utilizadas.

 

Marco conceptual

Según Sherman Kent (1949) la inteligencia es el conocimiento en el que los líderes civiles y militares deben basar sus decisiones para proteger los intereses, fundamentos, patrimonio y el bienestar de la nación. Un conocimiento obtenido por unos organismos especializados, denominados servicios de inteligencia, que recogen y analizan información. Desde esta aproximación conceptual se pueden extraer los elementos más importantes a los que se refiere el término Inteligencia: el conocimiento como su base, los gobernantes como sus destinatarios, la seguridad de la nación como fin y las agencias gubernamentales como los productores. En otras palabras, “las informaciones que tengan alguna relación con dichos principios, fundamentos, patrimonio e intereses, si se someten a un proceso adecuado de tratamiento intelectual que permita enriquecerlas y utilizarlas oportunamente (en tiempo y sentido), adquieren un nuevo valor que se ha convenido en denominar Inteligencia” (Villalonga, 2005:155).

Siguiendo la definición anterior, se pueden subrayar las diferentes dimensiones del término Inteligencia: es conocimiento, entendido como la transformación de la información particular y estructurada por proposiciones, conceptos, juicios y relaciones que permiten un entendimiento de una realidad – cuyo proceso se incluye en la fase de análisis y producción del ciclo de inteligencia (Esteban y Carvalho, 2012)-. Un conocimiento preciso sobre el que apoyar los procesos de decisión, en orden a alcanzar los objetivos necesarios para preservar  y promover los intereses nacionales en cada momento; es organización, una organización compleja, con estructura jerárquica, especializada, al servicio de cualquier organización pública o privada, dotada de la orgánica y de los medios humanos y materiales adecuados a tal fin, capaz de obtener información, analizarla, evaluarla, integrarla y  difundirla, convertida ya en conocimiento, para la toma de decisiones factibles de gobierno y gestión de sus objetivos; y es actividad, que debe entenderse como un típico proceso de elaboración y gestión de conocimiento que se desarrolla en los espacios definidos por la relación directamente proporcional de Seguridad-Defensa-Promoción de intereses.

Debido a las dimensiones definidas del concepto de inteligencia  y a las materias de interés en las que se puede aplicar dicho concepto, se pueden clasificar distintos tipos de inteligencia según: el Fin (Inteligencia Estratégica, Operacional, Táctica y Estimativa); el territorio del objeto (interior o exterior); las Fuentes de Información (OSINT, HUMINT, MASINT, IMINT y SIGINT); la Materia Específica (económica, competitiva, prospectiva y holística); Necesidad de Información (básica, actual o crítica); según el organismo que la elabora (central, departamental, interdepartamental, cooperativa y reserva de inteligencia) (Esteban y Carvalho, 2012).

 

Funciones genéricas de los servicios de inteligencia

Para alcanzar los objetivos de inteligencia marcados por el Gobierno de la nación, y  tomando como ejemplo el modelo español en la Directiva de inteligencia, los servicios de inteligencia llevarán a cabo una serie de funciones: la obtención, evaluación e interpretación de la información así como la difusión para la protección e impulso de los objetivos e intereses políticos, económicos, industriales, comerciales de la nación es decir, objetivos e  intereses estratégicos del Estado, dentro o fuera de las fronteras del territorio nacional; la seguridad y defensa ante riesgos, amenazas y peligros[1] que puedan atentar contra el ordenamiento constitucional –si lo tiene–, la soberanía, los derechos y libertades de los ciudadanos, la integridad y estabilidad de las instituciones del Estado y el propio bienestar de la población; establecer relaciones de cooperación con servicios de inteligencia extranjeros y organismos internacionales; gestionar las acciones y la seguridad de las administraciones que utilicen materiales cifra; desarrollar sus actividades respetando la normativa con respecto a la información clasificada y ocuparse de la seguridad de sus propias instalaciones, material, personal e información (Ley 11/2002 de 6 de Mayo, Cap. 1, Art. 4).

 

Actividades y capacidades de los servicios de inteligencia

En la organización y funcionamiento del Estado, el gobierno de la nación pertinente debe mantener y desarrollar el Estado de Derecho, promoviendo el bienestar, los derechos y libertades de los ciudadanos y de manera prioritaria garantizar la seguridad y defensa de la Nación, así como sus intereses generales. Como resultado, se deben llevar a cabo una serie acciones enmarcadas dentro unos valores propios del Estado para el óptimo cumplimiento de los objetivos relacionados con las materias anteriores. Algunos de dichos objetivos son de gran importancia, como los ya citados objetivos estratégicos, ya que exigen una implicación más ardua y delicada en sus procesos de decisión y, por tanto, un conocimiento relevante, oportuno y discreto, procedente generado desde una información evaluada y contrastada, es decir una “Inteligencia Estratégica Nacional  entendida como  el conocimiento necesario para la toma de decisiones óptimas por parte del gobierno de la Nación, y en orden a alcanzar los objetivos que considera de importancia decisiva (estratégicos) para la seguridad y la defensa de los intereses nacionales en cada momento” (Galvache,2005:185).

Por otra parte, la expresión Inteligencia Estratégica también se emplea para aludir al conjunto de los medios de obtención de información en bruto y a los métodos de procesamiento que harán posible su estudio y análisis para producir nuevo conocimiento especializado pertinente y a disposición del solicitante que estableció las necesidades y requerimientos (Navarro, 2004).

Este conocimiento específico requiere de un servicio de inteligencia complejo, nacional, jerarquizado, especializado, al servicio del Estado capaz de desarrollar actividades con capacidades, estructura, medios humanos y materiales, formación y técnicas, variedad y calidad de tipos de fuentes de información, enmarcadas en el proceso completo de inteligencia que se conoce como Ciclo de Inteligencia, el cual se define como:

“Proceso de generación y comunicación de conocimiento nuevo, veraz y ajustado a las necesidades y los requerimientos de un usuario, a partir de la obtención y transformación de información apropiada. Secuencia de actividades mediante las cuales se obtiene información que, debidamente tratada, se convierte en conocimiento (inteligencia) que se pone a disposición de un usuario” (Esteban, 2007:42)

En el sistema español de inteligencia, este ciclo consta de 4 fases – siendo pocas las diferencias en el ciclo de otros sistemas de inteligencia extranjeros –:

1.- Fase de Dirección/ Planeamiento. En esta fase se definen las áreas de interés estratégico y las necesidades de información concretas del organismo usuario o cliente del servicio de inteligencia. Las solicitudes de inteligencia son transformadas en requerimientos específicos, los cuales servirán como base para distribuir los recursos, asignar tareas y reformar estructuras orgánicas cuando sea necesario. Los destinatarios o consumidores, dependiendo del tipo de inteligencia pueden ser muy variados (Jordán, 2016).

2.- Fase de Obtención. Consiste en la adquisición, selección, autentificación, a cargo de los órganos de obtención, de información en bruto mediante distintas fuentes, la cual se procesa, almacena, organiza y entrega a los órganos de elaboración para su transformación en inteligencia. (Esteban, 2007).

3.- Fase de Elaboración de inteligencia. Trata sobre el análisis – proceso de evaluar y transformar la información bruta en descripciones, explicaciones y conclusiones– (Berkowitz & Goodman, 1989); la evaluación –pertinencia, fiabilidad, exactitud, precisión, relevancia y oportunidad–; y sobre la integración –hipótesis, competencia de hipótesis y conclusiones/ estimaciones– de la información para obtener el producto (inteligencia estratégica, operacional o táctica). Nótese la importancia en esta fase de tener analistas con pensamiento crítico y expertos en traducción de idiomas.

4.- Fase de Difusión. La inteligencia como producto es entregada a los solicitantes de manera ascendente, horizontal o descendente pudiendo demandar aclaraciones o más inteligencia, comenzando de nuevo el ciclo.

 

Las Comunidades de Inteligencia

“Una Comunidad de Inteligencia (CI) consiste en un sistema integrado por las agencias y organismos relevantes en tal materia que sirven a los objetivos estratégicos del Gobierno de la nación, de forma coordinada gracias a la labor de una estructura de superior nivel que promueve y garantiza las relaciones y la conectividad necesaria, a los niveles y por los procedimientos adecuados, y en orden a optimizar los resultados”. (Galvache, 2005: 195-196).

La variedad estructural de estos sistemas es muy amplia debido a la diferente configuración orgánica de cada Estado, al número y naturaleza de los servicios y agencias que los integran, además de la coyuntura espacio-temporal de la aparición de cada una de ellas. A pesar de ello, una característica común que poseen estas comunidades es que la instancia u órgano de coordinación se encuentra habitualmente situado junto a los máximos niveles de decisión.

Resumiendo cabría decir que la arquitectura genérica de un sistema o comunidad de inteligencia muestra, en un primer escalón un órgano de coordinación de nivel gubernamental en el que se haya representada la Presidencia del Gobierno, y del que forman parte titulares de departamentos relevantes en materia de seguridad nacional e internacional, los directores de la o las agencias nacionales de inteligencia, así como la persona encargada de ejercer, en la práctica, la coordinación en el seno de la CI, y el resto de funciones que cabe considerar propias de la  Autoridad Nacional de Inteligencia.

Cometidos propios del órgano superior de coordinación serían: el análisis y evaluación estratégica de riesgos y amenazas, la definición y propuesta de objetivos y prioridades de las agencias, el respaldo y garantía de los ámbitos de actuación, cometidos y misiones de las agencias de la CI, calcular las necesidades de recursos humanos y materiales y la evaluación de resultados. Para llevar a cabo tales tareas, esta instancia precisa de apoyos y medios adecuados; justamente de aquellos que, como es el caso del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, le prestaría la figura de la Autoridad Nacional de Inteligencia.

Cometidos principales de esta última serían: realizar análisis, integración y evaluación estratégica de riesgos y amenazas; proponer y garantizar el cumplimiento de las directrices del órgano superior en materia de coordinación y cooperación en la CI y asesorar en materia de presupuestos de la CI. Para lo cual, contaría con un sistema de relaciones y centros de análisis especializados (terrorismo, crimen organizado, etc.) y una reserva central de inteligencia.

Tomando como ejemplo el sistema español, la CI española  – generada según la ley 11/ 2002 el 6 de mayo y reguladora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) –  está compuesta por “todos los servicios de información e inteligencia del Estado”( Artículo 6.1 de la Ley 11/2002) y por la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos de Inteligencia (CDGAI) – un órgano de nivel gubernamental– encargada de “velar por la coordinación del CNI, de los servicios de información de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y los órganos de la administración civil y militar”. Se define también la presidencia de esta comisión al Vicepresidente del Gobierno, además de la composición de dicha comisión por el Secretario General de la Presidencia, el Secretario de Estado de Seguridad y el Secretario de Estado Director del CNI, que actuará como la figura de Autoridad Nacional de Inteligencia y Contrainteligencia y director del Centro Criptológico Nacional.[2].(Artículo 6 ap. 4, c)).

Tomando como base la Ley 11/2002, la CI española puede desglosarse en distintos núcleos: en un primer núcleo central se integran el CNI – como única agencia de inteligencia nacional –, los Servicios de Información de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado (dentro del Ministerio del Interior) y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) –mandadas por el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD)–. En un segundo núcleo se engloban todos los organismos de la Administración tanto civiles como militares, los cuales desarrollan tareas relevantes en materia de información y de inteligencia. (González, Larriba y Fernández, 2012).[3]

La coordinación de todos los actores que conforman las CI no es una tarea fácil, es por ello que se requiere de una serie de condiciones para que las CI resulten eficaces y se evite la dispersión de esfuerzos. El diseño del sistema no es inmune a una serie de sesgos que pueden mermar la eficacia del órgano que coordine dicho sistema. Sesgos tales como: “injerencias en las competencias propias de cada uno de los actores, rigidez burocrática en los procesos de intercomunicación”; distanciamiento entre productores y usuarios debido a la introducción de intermediarios produciendo interferencias en la comunicación e impedimentos o una ralentización de la retroalimentación de la red; “disminución de las capacidades de análisis e integración de la intercomunicación horizontal; deficiente delimitación de las competencias por excesiva compartimentación o por escasa definición de las finalidades propias de cada agencia dando lugar a redundancia en el trabajo y extralimitaciones. Dichas condiciones no son suficientes ya que es esencial una arquitectura donde esté definida sus miembros y los órganos y mecanismos de coordinación(…)tengan sus funciones claramente explicitas en los tres niveles fundamentales de planeamiento, operacional y difusión; que proyecten su acción sobre todos los espacios definidos por el binomio Seguridad- Defensa; que promuevan una comunicación rápida y fluida entre los órganos de análisis y decisorios; y que fomenten la cooperación entre los miembros de la CI y la permeabilidad de ésta hacia el resto de la administración, con los sectores políticos, económicos y sociales.”(Galvache, 2005:198-199).

Tales requisitos aún son insuficientes según Galvache (2005), siendo necesario otras características indispensables como: la homogeneidad conceptual y terminología en materia de inteligencia, principios, técnicas y procedimientos comunes para un mayor entendimiento y cooperación, y por último una apertura a la sociedad– sin perjudicar a la seguridad– exportando la cultura de inteligencia.

 

El proyecto de la UE y su situación actual

Del Tratado de Roma a Maastricht

La UE es un organismo vivo en continua evolución, una realidad internacional en construcción que ha sufrido, sufre y sufrirá cambios para lograr una comunidad europea estable, próspera y beneficiosa para los países miembros.

Después de la creación del Tratado de París en 1951 y como resultado de este, el origen de la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero), se comienza el primer paso en el camino para alcanzar una unión política y económica entre países europeos. En 1957 esta iniciativa se plasmada en la creación y firma del Tratado de Roma en el que se constituye la Comunidad Económica Europea (CEE) o mercado común. Este periodo viene marcado por grandes convulsiones entre los bloques enfrentados de la Guerra Fría y su lucha por la hegemonía. Los objetivos de este tratado eran la libre circulación de personas, mercancías, servicios y capitales, además de la supresión de aduanas y aranceles (unión aduanera). Asimismo, también se creó la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EUROATOM). Con estos acuerdos, los países miembros de la CEE se pudieron beneficiar de un importante desarrollo económico a pesar de los problemas acaecidos en esos tiempos como la construcción del muro de Berlín (1961), la crisis de los misiles de Cuba (1962), Primavera de Praga (1968), etc.

En la década de los ochenta se puede destacar la entrada de España a la CEE en 1986 junto a Grecia y Portugal. En 1986 se crea el Acta Única Europea con el fin de favorecer la integración económica y monetaria dentro de las fronteras de la comunidad. Además, el Acta modifica a la CEE, pasando a denominarse Comunidad Europea (CE) y adopta su bandera e himno. Al final de los ochenta se producen grandes cambios como la caída del muro de Berlín en 1989, que modifican la estructura europea y mundial debido a la reunificación de Alemania y la nueva distribución territorial de los Estados. Gracias a este nuevo modelo europeo en 1992 se crea el Tratado de Maastricht o Tratado de la Unión Europea (TUE), siendo el segundo tratado constitutivo de la Unión junto con el de Roma. En el TUE se definen tres pilares comunitarios: el primero engloba los tratados constitutivos de la unión, el segundo la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) y el tercer pilar la creación de los Asuntos de Justicia e Interior. Dichos pilares ponen en marcha una carrera que actualmente aún no ha finalizado para encontrar un espacio común tanto en justicia como en política exterior y seguridad. Mediante este tratado, se renombró a la Comunidad pasando a llamarse Unión Europea. Posteriormente en 1993 entra en vigor el Mercado Único Europeo y el gran hito de la Unión con la creación del Euro en 1999. En ese mismo año se firma el Tratado de Ámsterdam el cual tenía como principal objetivo “reformar las instituciones de la UE para preparar la llegada de futuros países miembro”[4]. Asimismo, se establecen diferentes líneas de acción que revisan e instan al desarrollo de las que fueron promulgadas en anteriores tratados. Dichas líneas de acción apuestan por  “facilitar la libre circulación de personas, garantizando al mismo tiempo la seguridad y la protección de sus pueblos, mediante el establecimiento de un espacio de libertad, seguridad y justicia” –que culminará en el Acuerdo Schengen (1995)–; “desarrollar una política exterior y de seguridad común que incluya la definición progresiva de una política de defensa común que podría conducir a una defensa común”[5].Otros hitos importantes derivados de este tratado fueron la creación de la Oficina Europea de Policía (Europol) y con ella el apoyo del Eurojust ,que consiste en un órgano que refuerza la cooperación judicial comunitaria, el cual puede ser el germen de la futura Fiscalía Europea; y la figura del Ministro de Exteriores de la UE o Mister PESC.

Continuando con la evolución legislativa de la UE cronológicamente, en el 2001 se firma el Tratado de Niza y finalmente en 2007 el Tratado de Lisboa, siendo ambos tratados modificativos al TUE y al Tratado de Roma. En el último tratado se llevan a cabo distintas modificaciones que tratan de aumentar la eficacia y transparencia de la UE para abordar, con una sola voz los problemas mundiales, desde objetivos a largo plazo (cambio climático) hasta modificaciones de estructuras y competencias de los diferentes órganos que conforman la UE ( aumento de capacidades del Parlamento Europeo) así como el impulso de desarrollo de políticas comunitarias después del fracaso del intento del Tratado para la Constitución Europea (2004) por referéndum; se suprimen los pilares denominados en el TUE; se atribuyen diferentes competencias tanto a la UE, a los miembros de la UE como las competencias que comparten; se crean nuevos puestos como el Presidente del Consejo Europeo y el Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad perteneciente a la estructura de la Comisión Europea como  parte de la Vicepresidencia de la misma, nombrado por el Consejo Europeo con la aprobación de la Comisión. Sus cometidos se definirán posteriormente en el trabajo según el TUE.

Debido al ámbito de este trabajo se prestará especial atención a la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) en la cual se incluye la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD) y la implícita necesidad de la Inteligencia Europea para la eficiencia de dichas políticas.

El Alto Representante de la UE reflejará en las Estrategias Europeas de Seguridad (EES) las hojas de ruta a seguir para alcanzar los objetivos de Seguridad y Defensa comunes. La evolución de las distintas EES (2003 y 2008) junto con la Estrategia Global de la UE(EUGS) en 2016 ponen de manifiesto la coyuntura internacional cambiante en la que se enmarcan los criterios, retos, amenazas y objetivos a seguir para la efectividad y eficacia de la seguridad y defensa de la Unión.

 

La Europa de los 27+1

La UE se compone actualmente de 28 países, aunque se ha iniciado por parte de Reino Unido el proceso de desconexión de la UE – que posteriormente analizaremos –. Los países miembros son: Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, República Checa, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumanía y Suecia.

Sin embargo, la estructura de la UE, actualmente se encuentra en una situación inestable debido al proceso de salida del Reino Unido (Brexit), el cual ralentiza el desarrollo de la Unión, poniéndola incluso en cuestión mediante la alimentación de los distintos puntos de discrepancia, perjudicando todo lo conseguido hasta ahora. El Brexit como fuente grave de dificultades estriba en la falta de cohesión entre las naciones europeas.

El 26 de junio de 2015 el primer ministro del Reino Unido David Cameron expone su proyecto de convocar un referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la UE. Desde ese momento, el Consejo Europeo con Donald Tusk como presidente –hasta la fecha– inicia una serie de negociaciones previas para establecer ciertas reformas para llegar a desarrollar un nuevo régimen del Reino Unido con amplias garantías en ámbitos como gobernanza económica, competitividad, soberanía y las prestaciones sociales y la libre circulación de personas. Finalmente, dichas propuestas alcanzaron el consenso el 17 de diciembre de 2015 en el Consejo Europeo remitiendo una serie de conclusiones[6]de los 28 dirigentes jurídicamente vinculantes e irreversibles pero supeditadas al referéndum que acontecerá más adelante.

Posteriormente el 23 de junio de 2016 se celebra el citado referéndum en el Reino Unido obteniendo  un 48,1% de los votos (16.141.241)  para la opción  de permanecer y un 51,9% (17.410.742) para la opción de dejar  la UE.[7]  Es por ello en primer lugar, que las conclusiones y el Nuevo régimen del Reino Unido en la Unión Europea[8] aprobadas en el Consejo Europeo el 19 de Febrero de 2016, no entraron en vigor y dejaron de existir; en segundo lugar  se inician por tanto diversas reuniones para esclarecer cuándo y cómo se va a realizar el proceso de salida del Reino Unido o Brexit. El 15 de diciembre de 2016, los 27 dirigentes acuerdan los requisitos a alcanzar para el Brexit. Sucesivamente tras establecer una variedad de directrices pertinentes al mismo, se inicia formalmente el 29 de marzo de 2017 mediante la activación, por parte  del Reino Unido del artículo 50[9].1 del TUE al Consejo Europeo, su intención de abandonar la UE ,en cuyo artículo se especifica:

“Todo Estado miembro podrá decidir, de conformidad con sus normas constitucionales, retirarse de la Unión”

 

Organización actual de la UE

La UE se organiza y estructura en una serie de instituciones, a los que los estados miembros delegan competencias para el ejercicio comunitario, cuyo objetivo es promover y defender sus valores y objetivos, así como sus intereses, los de los ciudadanos y países miembros. Según el artículo 13 del Tratado de la UE, las instituciones actuarán dentro de los límites de las atribuciones que le son definidas en los tratados. Las principales instituciones que conforman la UE son:

Parlamento Europeo

Es el órgano legislativo de la UE el cual es elegido directamente por los ciudadanos de los países miembros cada 5 años. Sus tres principales acciones son: Competencias legislativas (aprobar la legislación de la UE, decidir sobre acuerdos internacionales, decidir sobre ampliaciones, revisar el trabajo de la comisión y solicitarle propuestas de legislación), competencias de supervisión (control democrático de las instituciones, examinar peticiones de los ciudadanos, debatir la política monetaria con el BCE, etc), y competencias presupuestarias (establecer el presupuesto de la UE junto con el consejo). Su actual presidente es Antonio Tajani.

Consejo de la Unión Europea

Es el principal órgano de decisión junto al Parlamento. Lo conforman los ministros designados por cada país de la UE. Sus principales funciones son negociar y adaptar la legislación de la Unión, coordinar las políticas de los estados miembros, desarrollar la política exterior y de seguridad – siguiendo las directrices del Consejo Europeo– y celebrar acuerdos entre la UE y otras organizaciones internacionales o países. La presidencia es rotatoria cada 6 meses entre los estados miembros.

Consejo Europeo

Representa la esfera más elevada de cooperación política entre los países miembros. El Consejo Europeo lo conforma su presidente, los jefes de Estado o de Gobierno de los estados miembros de la UE, y el presidente de la Comisión Europea. No obstante, cuando se tratan temas de asuntos exteriores y seguridad también participa el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.[10]

Sus principales funciones son decidir sobre la dirección de las líneas de acción y prioridades políticas de la UE, establecer la política exterior y de seguridad común, resolver cuestiones complejas que han presentado problemas en órganos inferiores, y nombrar a candidatos para puestos relevantes dentro de los órganos de la Unión.[11]Su presidente, actualmente Donald Tusk, es elegido por mayoría cualificada cada 2 años y medio pudiendo renovar una sola vez.

Comisión Europea

“La Comisión Europea es el órgano ejecutivo, políticamente independiente, de la UE. La Comisión es la única instancia responsable de elaborar propuestas de nueva legislación europea y de aplicar las decisiones del Parlamento Europeo y el Consejo de la UE”[12].Este es el órgano que precisa de inteligencia para apoyar sus decisiones en orden a los objetivos e intereses de la Unión. Se generaría una inteligencia a nivel gubernamental de manera similar a un país democrático en el caso de ser implantado un sistema de inteligencia al servicio de la UE.

Según el artículo 17, apartado primero del TUE, se define a la Comisión Europea como el órgano que “promoverá el interés general de la Unión y tomará las iniciativas adecuadas con este fin. Velará por que se apliquen los Tratados y las medidas adoptadas por las instituciones en virtud de éstos. Supervisará la aplicación del Derecho de la Unión bajo el control del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Ejecutará el presupuesto y gestionará los programas. Ejercerá asimismo funciones de coordinación, ejecución y gestión, de conformidad con las condiciones establecidas en los Tratados. Con excepción de la política exterior y de seguridad común y de los demás casos previstos por los Tratados, asumirá la representación exterior de la Unión. Adoptará las iniciativas de la programación anual y plurianual de la Unión con el fin de alcanzar acuerdos interinstitucionales.”

Su actual presidente es Jean-Claude Juncker quien se encuentra a la cabeza de la institución. La composición de la Comisión la forman la Dirección Política, los distintos departamentos y agencias encargados de los diferentes asuntos de interés denominadas Direcciones Generales y las Oficinas de la Comisión que representan a la Comisión como portavoces por todos los países miembros para ofrecer información. La dirección política está compuesta a su vez por los 28 comisarios provenientes de cada país miembro de la Unión, los cuales deciden las estrategias y políticas de la Comisión. Las direcciones generales engloban una serie de departamentos encargados en distintas materias políticas o asuntos de interés para la Comisión “desarrollan, aplican y gestionan las políticas, la legislación y los programas de financiación de la UE”[13]., tales como: el Servicio de instrumentos de Política Exterior, el departamento de Política Europea de Vecindad y Negociaciones para la Ampliación, Dirección General de Acción Climática, Centro de Estrategia de Política Europea, etc.

 

Estructuras de inteligencia vigentes

Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad

Desde 2014, la socialista Federica Mogherini es la Alta Representante de la UE encargada de llevar a cabo y dar forma a la Política de Exterior y Seguridad Común e incluida en ésta, a la Política Común de Seguridad y Defensa. La bivalencia de ser miembro del Consejo Europeo y de una de las vicepresidencias de la Comisión Europea asegura que la política exterior que realizan ambas instituciones no entre en conflicto ni haya un solape de competencias.

El Alto Representante será nombrado por el Consejo Europeo por mayoría cualificada con la anterior aprobación del Presidente de la Comisión Europea. Sus principales funciones como Alta Representante son: la gestión de la visión general de la Política Exterior y Seguridad Común en beneficio de la UE; coordinar las herramientas de la política exterior  establecidas en la Comisión Europea como la política de fomento, política de vecindad, comercio, acción humanitaria y respuesta ante crisis; generar  consenso entre todos los estados miembros de Unión junto con sus respectivos intereses mediante reuniones mensuales con los diferentes ministros de los estados que son de gran interés en la Política Exterior, como por ejemplo, los ministros de Asuntos Exteriores, Defensa, Comercio y Fomento; representar a la Unión en las distintas cumbres y reuniones internacionales como OTAN y NNUU así como liderar la Agencia Europea de Defensa y el Instituto Europeo de Estudios Estratégicos.

El Alto Representante lidera y se apoya en un organismo interno en desarrollo de la UE para dedicarse a las relaciones en materia de Política exterior y Seguridad común, el servicio diplomático de la Unión Europea, el llamado Servicio de Acción Exterior Europeo (SAEE).[14]Dicho órgano es el encargado de llevar a cabo las líneas de acción pertinentes  en estrecha colaboración con  los ministros de defensa y asuntos exteriores de los miembros de la Unión y en coordinación con el resto de instituciones de la Unión que puedan competer tales asuntos como la Comisión Europea y el Parlamento. Por otra parte, el SAEE tendrá que implicarse de manera íntegra en el trabajo conjunto con las diferentes organizaciones internacionales en materia de Seguridad y Asuntos Exteriores tales como la NNUU, OTAN, etc.[15]

Dentro del organigrama del SAEE[16]se estructuran distintos departamentos de varias índoles en los cuales se encuentran también los relacionados con Inteligencia como el Estado Mayor Militar de la UE (Lt General Esa Pulkkinen), Servicio de Instrumentos de Política Exterior (Tung-Lai Margue) y Política Común de Seguridad y Defensa y Respuesta ante Crisis (Pedro Serrano).

EU SATCEN

El Centro Satélite de la Unión Europea EU SATCEN (sus siglas en inglés) es una agencia descentralizada de la UE bajo supervisión del Comité de Política y Seguridad y el Alto Representante. Este Centro ofrece sus servicios en apoyo a la elaboración de las decisiones y acciones pertinentes englobadas dentro de la PESC y dentro de esta, en la PCSD. Además, provee apoyo a las misiones y operaciones de la UE enmarcadas en la gestión de crisis mediante la difusión de productos relacionados con la recopilación de datos mayoritariamente información basada en Inteligencia Geospacial, es decir la explotación y análisis de la información IMINT y geospacial. Dicha disciplina combina el mapping, el charting y el análisis de imágenes tanto para el sector militar (obtención de instalaciones críticas, armas de destrucción masiva, instalaciones militares) como para áreas civiles (las telecomunicaciones, transporte, etc.)

Los principales usuarios que disfrutan de sus servicios son el SAEE, los estados miembros de la UE, la Comisión Europea, Agencias como Frontex[17], Agencia de Defensa Europea, etc. y organizaciones internacionales como la ONU y la OSCE.

El SATCEN se estructura en:

EU INTCEN

El Centro de Análisis de Inteligencia de la Unión Europea EU INTCEN ( sus siglas en inglés) es un órgano civil que a partir de las contribuciones de inteligencia de los países miembros y sus servicios de seguridad e inteligencia, las fuentes abiertas, organizaciones internacionales, informe diplomáticos, ONG, etc.; genera un análisis de inteligencia estratégica para apoyar a la toma de decisiones del presidente de la Comisión y Consejo Europeo así como del Alto Representante y el Servicio de Asuntos Exteriores. Sus análisis tratan de monitorizar los eventos y situaciones en el panorama internacional, haciendo un especial hincapié a las áreas geográficas en conflicto o que presentan un gran interés en materia de relaciones geoestratégicas y políticas dando como productos: sumarios de inteligencia centrados en eventos importantes para la seguridad, informes de inteligencia basados en crisis o temáticas de interés, partes e informes de inteligencia.

La creación del INTCEN se remonta a finales de los años 90 con el desarrollo de la Política Común de Seguridad y Defensa, ya que debido a la variedad de riesgos y amenazas en la coyuntura internacional se veía la necesidad de un Centro de Situación –su anterior denominación hasta 2012–. Esta necesidad se vio incrementada gracias al atentado del 11-S en EEUU, donde no solo la Unión sino todas las estrategias y políticas exteriores, de seguridad y defensa cambiaron masivamente para hacer frente a la nueva amenaza que había hecho a la sociedad occidental vulnerable. En 2007, se reforzó el Centro con el apoyo de la sección de Inteligencia del Estado Mayor Militar de la Unión Europea, formando la SIAC (Single Intelligence Analysis Capacity). Posteriormente se ha ido mejorando y especializando al personal, aumentando la plantilla con analistas de servicios de inteligencia de países miembros de la UE y con la creación de un grupo de expertos Contraterrorismo para difundir una visión estratégica frente a esta amenaza.

El INTCEN se divide en dos divisiones: la División de Análisis, que divide a su vez en secciones geográficas donde se realiza un análisis estratégico a partir de la información de los servicios de seguridad e inteligencia de los países miembros; y la División General y Relaciones Externas.

Resaltar que el INTCEN no posee ni de los medios humanos ni materiales, ni por tanto de capacidades para realizar inteligencia operativa, solo se centra en el enfoque estratégico desde un análisis de las informaciones que los países miembros aportan además de otras fuentes, con todo lo que eso conlleva en el sesgo del análisis predeterminado. En conclusión, sus recursos humanos y materiales además de sus competencias no le permiten realizar el ciclo de inteligencia.

 

UE en el panorama internacional

Introducción

Para hablar de la Unión Europea, tenemos que hablar del actor Europa como tal a lo largo de la historia y como ha influido, influye e influirá dicho actor ya sea como continente o como organización (UE) en el sistema de las relaciones internacionales. Una Europa con un papel histórico en el mundo como relata Lamo de Espinosa (2017) como “la primera región y cultura que ha tenido y sigue teniendo alcance universal”. Y desde otra perspectiva, la UE “como una potencia regional, no nacional, como una nueva unidad en una versión ahora global del sistema westfaliano” (Kissinger, 2016:100). Debido a esta influencia globalizadora que ejerce Europa sobre el resto de sociedades debemos estudiarla y situarla como una entidad supranacional –aunque aún en evolución– con relaciones internacionales de extrema importancia para el desarrollo y sostenibilidad mundial.

Estados Unidos

Las relaciones de Europa y la UE con los Estados Unidos han estado marcadas desde las dos grandes guerras del siglo XX, pasando por la guerra fría y  culminando con la creación de la OTAN. El eje de las relaciones con USA se puede centrar en la relación con el eje franco-alemán y los países “exteriores” a ese núcleo. USA ve clave las posiciones y relaciones con países como Polonia, Dinamarca, los países bálticos etc., desde una visión benéfica poco alarmante para Rusia y el núcleo de la UE pero que realmente son de alto interés para USA. Por ejemplo la posición geoestratégica de Dinamarca la cual controla el acceso ruso al mismo, los  países bálticos que dan acceso al Báltico, Polonia , Eslovaquia, Hungría y Rumanía que ofrecen un “colchón” o zona de seguridad y un enclave estratégico y disuasorio para la presencia de EEUU en Europa contra los intereses de la Federación Rusa; Italia y  España debido a su posición geoestratégica en el Mediterráneo; Turquía como muro de contención y puerta al Oriente próximo y Cáucaso, etc.; es decir un conjunto de países externos al eje franco-alemán que proporcionan un bloqueo a Rusia y a un posible entente Francia-Alemania y Rusia que ponga en peligro el liderazgo internacional de EEUU. (Friedman, 2011).

En la dimensión demográfica y económica la relación entre EEUU y la UE es claramente esencial en la economía mundial y en el desarrollo de las sociedades. La UE y los EEUU representan juntos el 10% de la población mundial, realizan aproximadamente el 40% del comercio mundial y suman más del 60% del PIB mundial. “La UE es el mayor inversor en EEUU, y el segundo proveedor de bienes a EEUU, por detrás de China. Para EEUU, la UE es el segundo destino de sus exportaciones detrás de Canadá y el mayor mercado para las exportaciones estadounidenses de servicios.”[18] En otras palabras, el 19,4% de exportaciones de la UE van a EEUU (457.000 millones de euros), el 15,4% de importaciones de la UE vienen desde EEUU (356.000 millones de euros).[19]Dada esta gran magnitud económica, en 2011 en la Cumbre Unión Europea- Estados Unidos, se creó un Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Empleo y Crecimiento encargado de mejorar las relaciones bilaterales comerciales y de inversión para impulsar la creación de empleo, el crecimiento económico y la competitividad internacional. En 2013, el Consejo de la Unión Europea fijó unas directrices de actuación para las negociaciones comerciales nominadas Asociación Trasatlántica sobre el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés). El TTIP abarca tres grandes pilares: el acceso a mercados (para bienes, servicios e inversiones y contratación pública), los aspectos regulatorios y un conjunto de reglas globales[20]. No obstante, las negociaciones no han culminado aún en la puesta en marcha de dicho acuerdo y el panorama interno actual de Europa es adverso a ello debido al Brexit.

A raíz de lo observado en el anterior apartado de economía, dadas las cuantías del mercado, se destaca que los intereses de la UE y EEUU pueden promoverse en conjunto también en los asuntos en materia de Seguridad y Defensa por su elevada importancia en el desarrollo de la economía y geopolítica de ambos. En este ámbito se destaca la OTAN como organismo internacional nexo de unión de ambos actores. Desde el 11-S, EEUU considera a la UE como uno de los centros de poder global con que el que desarrollar una agenda para la cooperación. Las principales divergencias de consenso aparecen cuando se analiza a los dos actores: EEUU como una unidad y la UE como un conjunto de países que difieren no solo con EEUU sino entre sí en asuntos de seguridad y defensa (Friedman, 2011).Durante esta etapa del siglo XXI, se vislumbraban dos conceptos acerca de la visión de las relaciones entre la UE y la OTAN y la estrategia de proyectar los intereses de ambos: La primera en la búsqueda de una PCSD dentro de la OTAN, que apoya el esfuerzo de los países europeos para conseguir más capacidades y que utiliza las capacidades colectivas de la OTAN principalmente; la segunda concepción consiste en la búsqueda de una PCSD dentro de la UE, con capacidades para actuar en forma autónoma, aunque acudiendo al apoyo de la OTAN cuando sea necesario. Esta última ha sido la línea de acción promulgada por las diferentes Estrategias Europeas de Seguridad, destacando la última Estrategia Global Europea (2016) donde se definen las relaciones entre la UE y la OTAN:

“Las relaciones UE-OTAN se entienden sin perjuicio de la política de seguridad y defensa de aquellos miembros que no forman parte de la OTAN. La UE, por lo tanto, profundizará en la cooperación con la Alianza del Atlántico Norte en la complementariedad, la sinergia y el pleno respeto del marco institucional, la inclusión y la autonomía de decisión de ambas partes. En este contexto, la UE necesita consolidarse como comunidad de seguridad: los esfuerzos en materia de seguridad y defensa europeas deberían capacitar a la UE para que actúe de manera autónoma y contribuya también a emprender acciones en cooperación con la OTAN. Una defensa europea más fiable es indispensable también en aras de una asociación transatlántica saneada con los Estados Unidos.”[21]

Por otra parte, con la llegada de Trump a la administración de la Casa blanca, los EEUU han demandado un incremento del presupuesto de defensa invertido por parte de los miembros en la OTAN hasta llegar al 2% del PIB para el 2024 por considerar a la organización obsoleta (Miranda, 2017). Dado este panorama, Europa debe avanzar para lograr una mayor independencia y para ello construir un sistema integrado de inteligencia.

Una muestra de estas relaciones y Europa como escenario geopolítico y geoestratégico ha sido la proyección por parte de la OTAN de 3 Grupos Tácticos en Estonia, Letonia y Lituania en 2017 con carácter disuasorio para frenar cualquier amenaza exterior que afecte a los países bálticos, a la UE y por tanto a los intereses de la OTAN.  De una forma u otra EEUU tiene suficientes razones para fomentar la UE “si se separa de Europa en cuestiones políticas, económicas y de defensa, se transformaría geopolíticamente en una isla extraterritorial de Eurasia, y Europa misma podría convertirse en un apéndice de Asia y Oriente Próximo” (Kissinger, 2016:103).

Rusia

La relación de los estados europeos con Rusia proviene de muchos siglos atrás, previa obviamente a la OTAN e incluso antes de que EEUU se conformase como tal. Por otra parte, Rusia existía siglos antes de la época comunista, es decir que no se pueden resumir las relaciones de Europa con Rusia con el mero análisis del espacio temporal que comprenden los años de la Revolución Bolchevique (1917) hasta el colapso de la URSS (1989).

Rusia sigue siendo una gran potencia mundial esencial para la estructura global por su extensión geográfica (el estado más extenso del mundo), por su población, su ejército, sus importantes y necesarios recursos naturales, su nivel tecnológico y su poder nuclear; y por otra parte un estado con asientos críticos en las diversas organizaciones internacionales que gestionan las relaciones internacionales, tales como la ONU con un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la NNUU y OSCE. Rusia es actualmente una gran potencia en el sistema multipolar y la UE no debe olvidarse de que Rusia comparte raíces históricas, culturales y religiosas comunes. Rusia “es parte del equilibrio de poder en Europa y en Asia, pero solo contribuye irregularmente al equilibrio del orden internacional” la política exterior rusa ha seguido a lo largo de los años su propio camino extendiéndose para ser una potencia Euroasiática. (Kissinger, 2016:59).

En materia de economía, Rusia cuenta con una gran capacidad de recursos naturales (minerales, hídricos y forestales) además de gas natural y petróleo. Es por tanto una superpotencia energética siendo para la UE un socio indispensable como suministrador energético   ya que importa aproximadamente un 40% del gas natural y un 25% del petróleo que consume. Señalar por tanto la elevada importancia que juega la interdependencia energética de la UE como factor desestabilizador no solo en el plano económico sino también en las relaciones internacionales. Asimismo, el comercio exterior también cuenta con un papel relevante y vital en las relaciones con la UE, siendo uno de los principales exportadores hacia la UE y para la UE es el cuarto importador de productos provenientes de la UE.

Por otro lado, la relación es mutua ya que Rusia también necesita de Europa, según Friedman (2011), para que los rusos puedan desarrollar una economía que vaya más de la exportación energética y cereales, Rusia tiene que luchar contra el declive demográfico y su excedente de mano de obra y para ello desarrollar una economía industrial moderna basada en tecnología y capital, los cuales pueden ser proporcionados por la UE, más concretamente por el socio decisivo y principal motor industrial de la Unión: Alemania. “Alemania necesita gas natural, abundante en Rusia, y este país necesita tecnología y expertos, abundantes en Alemania” (Friedman, 2011:203). El desarrollo de un eje Berlín- Moscú puede llevar a cabo un motor para Europa, aunque a ojos de EEUU sea una amenaza para su hegemonía.

Las relaciones de Seguridad y Defensa, entre estas dos potencias están pasando por momentos críticos debido a la anexión ilegal de Crimea y la guerra en el este de Ucrania (2014) por parte de Rusia. Según Mangas (2014) “la pésima gestión de la crisis de Ucrania por parte de la UE ha originado la mayor crisis en Europa desde la caída del Muro”. Esta situación ha puesto sobre la mesa la falta de planeamiento y perspectiva de nuevo la política exterior de la UE dejando que EEUU se involucrara dejando a retaguardia los intereses propios y esenciales con Rusia y los países de la vecindad. Debido a estos hechos geoestratégicos y geopolítico, la UE está interponiendo diferentes sanciones[22]a personalidades rusas y a actividades del sector petrolero, bancario y de defensa. Estas sanciones están activando medidas perjudiciales como contrataque en el ámbito del comercio con Rusia debilitando las exportaciones y haciendo que la recuperación económica de Europa se contraiga. Además, el incremento de las sanciones y la línea de acción que quiere ofensiva que sugiere EEUU contra Rusia[23] puede activar la estrategia de rusa de abrir el mercado de las exportaciones energéticas a Asia, más en concreto a China donde puede encontrar un aliado comercial. Se debería buscar una entente y puentes de intereses hacia las relaciones con Rusia para la estabilidad de la Unión dada la alta importancia de Rusia en el orden mundial como acabamos de apreciar.

China                                                                                                            

Las relaciones que mantienen China y la UE se pueden destacar las concernientes al aspecto económico-comercial y en materia de Seguridad y Defensa. En primer lugar están en un proceso importante de estrechamiento de relaciones comerciales que beneficiarían a la expansión de la UE en Asia y viceversa con grandes cuantías económicas de beneficios en un mercado muy amplio de intereses. Sin embargo, para que esto suceda, Pekín debe avanzar en su proceso de reformas económicas para según Esteban (2017) en su artículo “alcanzar un mayor nivel de reciprocidad con Europa en cuanto a su normativa comercial y financiera”.  En este sector, el gobierno chino presenta distintas trabas en dicha evolución de las relaciones como “amplias restricciones a las inversiones extranjeras, una protección baja y arbitraria de los derechos de la propiedad intelectual y un sistema financiero orientado a respaldar a las empresas de titularidad pública” para producirse un comercio liberal entre las dos potencias donde salgan ganando ambos.

Con respecto a la seguridad y defensa, Europa está supeditada en la OTAN con EEUU al frente, en las relaciones con China. Es decir, las acciones que tenga EEUU con China son las que determinarán y repercutirán en los intereses comunes de la UE y China. Un caso en concreto es la presencia militar en el Mar de China por parte de EEUU. Es por tanto un requisito que la UE desarrolle una PCSD más independiente de EEUU si quiere estrechar relaciones con el gobierno chino. Nótese la importancia del actor de China en el orden mundial: es el segundo financiador de las misiones de paz de las NNUU, miembro permanente del Consejo de Seguridad de las NNUU y uno de los principales impulsores de la Cumbre del Clima de París. Es por ello de suma importancia un estrechamiento de relaciones – inicio y desarrollo de las mismas- en cuanto a seguridad y defensa. (Esteban, 2017)

 

El proyecto europeo. Elementos favorables y desfavorables

En la coyuntura actual de la UE están sucediendo diversos eventos en el seno de la Unión, en sus miembros e instituciones; pero también en el exterior afectando directa o indirectamente a la organización debido a la globalización y sus relaciones internacionales. Sin embargo, el resultado de dichos eventos dependiendo del factor puede ser favorable o desfavorable para la evolución del proyecto europeo:

En primer lugar, al hablar de Europa, sus miembros se pueden hacer eco de que Europa ha sido un símbolo de la globalización, el centro del mundo durante muchos siglos; aquellas exploraciones ibéricas fueron como cita Lamo de Espinosa en su artículo Europa en el mundo (2016) el comienzo de la “europeización del mundo”(…) “ la historia del mundo, la historia de América, de Asia o de África, se ha escrito aquí en Europa, en Lisboa o El Escorial, en Londres, Ámsterdam, París, Berlín y más tarde en esa Europa trasplantada que es EEUU. La historia de América Latina está en Archivo de Indias, en Sevilla, no en América, sino aquí, pues aquí se escribió y desde aquí se administró”. Un ejemplo por tanto de la importancia de los países que conforman esa Europa y de los logros e influencias que nuestros países miembros pueden ejercer sobre las civilizaciones y orden mundial. Eran raíces de una Europa aun obviamente por construir como continente, sentimiento y organización, pero con un poder cultural e industrial de base sin igual. Asimismo, podemos añadir, citando a Lamo de Espinosa (2016) de nuevo que, con la creación de la UE, “sin duda el gran invento político de este continente tras los terribles fracasos de los totalitarismos del siglo XX. Un éxito certificado por el hecho de que jamás los ciudadanos europeos han vivido con mayor seguridad y menor riesgo de guerras o conflictos, jamás han sido jamás han sido más libres ni han disfrutado de mayor seguridad jurídica y respeto a las personas, ni jamás han disfrutado de mayor prosperidad y bienestar.”  Los estados miembros han de recordar las líneas de intereses en común – aparte de los ya nombrados-  y que juntos se pueden hacer frente como ya se ha demostrado en la historia a las amenazas y riesgos que acontezcan en beneficio no solo de la UE sino también del sistema internacional. Tales logros ya conseguidos como el Espacio Schengen, la Eurozona, Europol, etc. son un aliciente para seguir la senda hacia un proyecto europeo realista y tácito en el orden mundial, una Europa Unida de las Naciones o Estados Unidos de Europa[24].Todo este sentimiento de unidad no entra en confrontación con la riqueza plural de los estados miembros porque como dice Ortega y Gasset en su obra La rebelión de las masas (1930): “Si esta pluralidad se pierde, aquella unidad dinámica se desvanecería. Europa es, en efecto, enjambre: muchas abejas y un solo vuelo. Este carácter unitario de la magnífica pluralidad europea es lo que yo llamaría la buena homogeneidad, la que es fecunda y estable”. Por el contrario, Europa tiene que volver a plantearse preguntas de base, pero ahora desde una dimensión global: “¿Cuánta unidad necesita Europa, y cuánta diversidad puede soportar? (…) ¿Cuánta diversidad debe preservar Europa para alcanzar una unidad significativa?”. (Kissinger, 2016:101)   

Según Friedman (2011) la UE dejó de estar ligada a la guerra fría y de permanecer entre tensiones con la parte occidental y oriental para llegar a ser una institución con el fin de mantener unidas las dos partes de Europa. Este progreso ha originado y desarrollado una visión de potencia mundial como un conjunto –con similitudes a EEUU– y prosigue con esa ambición lo que “ha supuesto que la Unión Europea se haya metido en problemas”. (Friedman, 2011:194).

Sin embargo, estas similitudes con el sistema de EEUU son una mera apariencia ya que se ha constituido un sistema confederado en el que la UE tiene limitado el derecho de autoridad y cada Estado tiene su soberanía individual.  No obstante, hay otros factores de situación como el terrorismo internacional, la preocupación por la seguridad y defensa, Brexit, que son amenazas y desequilibrios no resueltos para el bienestar y paz de la institución que pueden actuar como motor de cohesión entre los distintos miembros y reducir por tanto esas fuerzas centrífugas.

El terrorismo internacional que azota a la Unión en la actualidad ha puesto de manifiesto la importancia y necesidad de mejorar en ciertos aspectos intrínsecos referidos a la unidad y operatividad de una organización, tales como una inteligencia compartida, una PCSD más determinante, independiente y realista, más poderes de las instituciones europeas, así como unidad policial y judicial para una mayor celeridad en las acciones internas de Europa. Junto con el Brexit, a pesar de definirse como un factor desestabilizador de la Unión, podría surgir un sentimiento de cohesión propiciado por las potencias de Alemania y Francia en cabeza junto con Italia y España para impulsar y realzar los sentimientos comunitarios y llevar a cabo acciones para la regeneración de la Unión en diferentes ámbitos como la propuesta de una Europa de distintas velocidades[25].

A pesar de las luces, también asoman varias sombras que entorpecen el proyecto europeo ya que dentro de la UE se pueden encontrar otras particularidades que dificultan su evolución, o fuerzas centrífugas que ponen en duda a la organización.

En materia de seguridad y defensa, el Alto Representante anunció la Estrategia Global de Seguridad Europea (EUGS sus siglas en inglés) en la cual se cambia el mensaje y se establecen las características principales de la estrategia de la UE en el exterior: Una Europa fuerte con una visión compartida y una acción común. En la EUGS, Federica Mogherini (actual Alto Representante) resalta la necesidad mundial de una Europa fuerte y unida debido a la inestabilidad de la Organización (BREXIT) y la inseguridad dentro y fuera de nuestras fronteras. Dentro de las prioridades de acción exterior (anteriormente amenazas) destaca el terrorismo, la ciberseguridad, seguridad energética y las comunicaciones estratégicas. Con respecto a la visión estratégica, la EUGS resalta la importancia de la Política de Vecindad, una política de migración efectiva y los valores propios de la UE que fomenten la cultura estratégica. En cuanto a la implicación estratégica, busca la acción desde la visión, es decir fomenta el intervencionismo desde distintas perspectivas de seguridad (misiones militares y civiles, tratados y acuerdos, crear una industria sólida de defensa, etc). En definitiva las características principales son: UE creíble  (por lo que es necesario más inversión y sacrificio por parte de los estados miembros), una Unión reactiva (mayor flexibilidad entre los miembros para actuar) y estar unidos, tanto en las políticas externas y de seguridad como en las estructuras de mando e instituciones.[26]

Algunos autores como Friedman (2011) afirman que se genera una contradicción porque la UE busca una prosperidad basada en la unión o comunidad económica, pero prescindiendo de la seguridad, es decir “no hay base para una retórica que mueva a luchar y morir con el fin de preservar los ideales de la Unión Económica” (Friedman 2011:195). Es decir, está en duda el sentimiento y creencia de la unidad de la institución para sacrificarse –en caso de que fuera necesario– para preservar los valores, cimientos y objetivos de la Unión.

Nótese que en este ámbito el Brexit aparece como un factor desfavorable, dado que la UE no solo pierde el poder en la base industrial de defensa del Reino Unido sino también un miembro y actor principal con un puesto permanente en el Consejo de Seguridad, la quinta economía global, el sexto presupuesto militar y la sexta industria de defensa del mundo, además de un asiento en el Consejo Europeo y demás instituciones de la Unión. Por tanto, una degradación en la cooperación directa de Reino Unido en asuntos de seguridad y defensa –aunque aún está por definir su papel como ex-miembro de la UE-. Sin embargo, varios analistas como Arteaga (2016) señalan que Reino Unido siempre ha frenado con impedimentos basados en intereses propios, las acciones de la PCSD, entre otras cosas, porque una alianza de Francia-Alemania en materia de seguridad y defensa sería algo intolerable en la visión británica del orden mundial, perdiendo ellos poder sobre Europa. La estrategia británica según Friedman (2011) pasa por alinearse militarmente con EEUU y seguir teniendo un papel importante e influyente en los asuntos europeos. Esta situación por tanto puede dejar camino a que ciertos países como por ejemplo el eje franco-alemán y otros como España e Italia aporten un alto valor a la defensa europea mediante iniciativas, sacrificios y relaciones estratégicas e industriales en materia de defensa impulsando las líneas de acción promulgadas en la EUGS y poniendo por tanto sobre la mesa “las cartas de los jugadores en juego”.

Con esta posible tesitura impulsora y de carácter uniforme, aunque sea en el inicio, de unos pocos Estados miembros, podría ser el detonante para conseguir la suficiente confianza, instrumentos legales y soberanía de las instituciones europeas para llegar a formar una coyuntura y condiciones generales para establecer una Comunidad de Inteligencia Internacional que más delante analizaremos.

A pesar de que los estados miembros han cedido soberanía en pro de la organización no es suficiente, la seguridad y defensa requiere un sacrificio mayor en el proyecto europeo para alcanzar tal punto de ambición y hacerlo real; esto es porque“ en muchos países las objeciones a la política de la UE se han transformado en un problema interno central”(…)“dado que los líderes de Europa todavía son legitimados, o rechazados, por procesos democráticos nacionales, se ven tentados a llevar a cabo políticas de ventaja nacional (…) los líderes se enfrentan entonces con la opción de no tomar en consideración de la voluntad de su pueblo u obedecerla, oponiéndose a Bruselas” (Kissinger, 2016:101).

Respecto a la dimensión económica de la UE, en anteriores apartados se ha podido comprobar los inicios del proyecto de la Unión como comunidad económica, así como la posición de la UE como gran potencia económica en el sistema internacional con relaciones económicas y comerciales con las diferentes potencias mundiales siendo un actor principal e influyente en la estructura de intereses económicos globales. A pesar de ello, se atisban ciertos factores disgregadores en el seno de la Unión al no haberse solucionado o planteado los problemas con la suficiente antelación produciéndose a raíz de ello una falta de integración económica en ciertos países. Con la implantación del Euro como moneda única y la creación de la Eurozona, Europa había logrado un hito en la historia, pero debido a que el proceso de instauración del Euro no se aprobó en ciertos países de la Unión en “tiempos de sequía”- crisis económica del 2008- empezaron a aparecer las brechas de la Unión Europea en términos de integración económica. (Friedman, 2011).

Durante la crisis, se pudo apreciar la poca capacidad de recursos financieros de los países del este de Europa sumado al control limitado de sus recursos. Ante esta situación se pretendía que los países más fuertes y solventes de la Unión como Alemania acudieran para ayudar a dichos países, sin embargo, Alemania optó por eludir responsabilidades y animó a los estados de este a solicitar ayuda al FMI con lo que Europa de nuevo volvía a evadir sus problemas a terceros denotando su falta de unidad. Además de la inacción de Alemania, el Euro también produjo desajustes en las economías más débiles. Dado que los países de la Eurozona tenían el Euro como divisa no pudieron hacer frente a la recesión ajustando el valor de la divisa produciendo un descontrol financiero de dichos países.  Por lo tanto, esta situación reveló que “el euro es la divisa vigente en una serie de países que se encuentran en distintas fases de desarrollo y en diferentes estadios de su ciclo económico. Que una divisa sea de ayuda para unos no significa que lo sea para todos” (Friedman, 2011:198). En otras palabras, la UE tendrá que lidiar con la falta de integración económica como fuerza centrífuga si quiere optar a una Europa fuerte y unida en el plano económico, pero no, sin la necesaria implicación de Alemania como motor de la UE.

Otro factor desfavorable y disgregador ha sido la aparición de los populismos en ciertos países donde se ha sufrido el ataque masivo del terrorismo internacional, la mala gestión de la crisis de refugiados y la incomprensión de las maniobras financieras y políticas de Bruselas, vistas como un ataque a la soberanía nacional. Durante estos últimos años ha habido una escalada de partidos populistas vinculados a la extrema tanto izquierda como derecha en las distintas elecciones que han acontecido en los países miembros. Ejemplo de ello son el auge de los partidos de ultraderecha en las elecciones de Holanda y Francia, así como su escalada en las encuestas como segundas y terceras fuerzas de países como Suecia, Dinamarca, República Checa y el fenómeno del Brexit. Nótese que estos partidos populistas han utilizado la coyuntura de amenazas para la UE como instrumento para generar un espíritu eurofóbico - Bruselas como causa de los males-, xenofobia, racismo y proteccionismo; perjudicando por tanto los avances en la unidad europea.

Por último, como remota posibilidad, quizás habrá que esperar a otro tipo de fuerzas de cohesión o impulsos que fuercen la unidad como “la coleta de un chino que asome por los Urales o bien una sacudida del gran magma islámico” (Ortega y Gasset, 1930: 130).

Todos los factores desfavorables o fuerzas centrífugas, impiden esa soberanía supranacional, la confianza entre miembros y por lo tanto la compartición de información; impiden la creación de un sistema de redes de cooperación, flexibles, articuladas y adaptables para la generación y difusión de inteligencia en beneficio de la UE.

En conclusión, “Europa, que hace menos de un siglo tenía casi el monopolio para diseñar el orden global, corre peligro de escindirse de la búsqueda contemporánea de un orden mundial si identifica su construcción interna con su máximo propósito geopolítico. (…) Europa se encuentra así entre un pasado que pretende superar y un futuro todavía indefinido” (Kissinger, 2016:103).

 

Condiciones de viabilidad de un sistema integrado de inteligencia en la UE

Condiciones generales

Habiendo argumentado en los anteriores apartados la evolución del proyecto europeo, sus posibles líneas de acción, así como la coyuntura dentro del sistema internacional, podemos asegurar que para que la UE obtenga bienestar y seguridad se necesita de una inteligencia que salvaguarde esa realidad en evolución.” Una inteligencia común es necesaria por el proyecto común, su contribución a la seguridad, credibilidad, capacidad de influir, defensa de intereses y por la existencia de amenazas también comunes” (Lista, 2004:140). Como hemos visto, para materializar esta cooperación y convergencia de esfuerzos de todos los actores relevantes en el ámbito de la seguridad y de la sociedad, y por establecer como producto el Sistema Integrado de Inteligencia, es necesaria primeramente una Comunidad de Inteligencia (CI). En términos generales, para que se desarrolle dicha Comunidad y por tanto esa cooperación y coordinación se deben de dar ciertas condiciones generales, es decir, aquellas que, de no cumplirse en cualquiera de ellos, haría imposibles su existencia en sentido estricto:

El estado final deseado de coordinación a alcanzar para formar una CI  ha de trazarse mediante la elección acertada de una arquitectura en la que estén claramente determinados sus miembros, y en la que los órganos y sistemas de coordinación cumplan una serie de condiciones: “que tengan sus funciones claramente explicitadas en los tres niveles fundamentales de planeamiento, operacional y de difusión; que proyecten su acción sobre todos los espacios definidos por el binomio seguridad-defensa; que promuevan  una comunicación rápida y fluida entre los órganos de análisis y las instancias decisorias, y que fomenten – y esto resulta decisivo- la cooperación entre los miembros de la Comunidad de Inteligencia y la permeabilidad de ésta hacia el resto de la administración, con los sectores políticos, económicos y sociales” (Galvache,  2005:199). Y todo ello aderezado con el apoyo de unas redes interinstitucionales, interoperables y seguras que doten a la Comunidad de agilidad, flexibilidad y capacidad de adaptación ante cualquier situación. Por otra parte, no menos importante, según Galvache (2005) se requiere de una homogeneidad conceptual y terminológica en materia de inteligencia que favorezcan una mejor comunicación y entendimiento entre agencias, al igual que una estandarización de los principios y procedimientos sin que perjudique a la seguridad ni labores de cada agencia.

Es conveniente subrayar la gran importancia del intercambio e integración de la materia que las agencias opten y necesiten compartir dado que gran cantidad de contingencias y trabas para la cooperación surgen de la falta de confianza para compartir dicha información que necesariamente ha de ser compartida entre los miembros de la Comunidad. Otro punto de divergencia o de conflicto es cuando se trata de cooperar intercambiando o compartiendo información en bruto venida de fuentes humanas o sistemas y procedimientos sensibles. Esto es, primero por la sensibilidad de las citadas fuentes y la responsabilidad de garantizar su seguridad; segundo, porque se podría dar el caso de que la información en bruto pusiera en riesgo alguna operación en curso si una agencia ajena a la maniobra hace uso de dicha información; y por último por la existencia de ciertos prejuicios entre agencias e instituciones entre los miembros que entorpecen dicha compartición y cooperación. (Galvache, 2005).

Dada la multidimensionalidad de las amenazas globales previamente estudiadas para la seguridad y defensa, se crea la necesidad de generar bases de datos y de inteligencia interoperable en la CI donde los miembros pudiesen hacer uso de ellas, preservando la información en bruto que pueda perjudicar a operaciones en curso. Es más, debido a la actual coyuntura del sistema internacional, una CI “no puede quedar reducida al mero intercambio de información y de inteligencia. Dicho intercambio, además de nutrir las necesidades de cada servicio (…) deben también  adoptar fórmulas de cooperación a más bajo nivel y en horizontal: en el plano operacional, manteniendo canales de interlocución directa y, también mediante equipos, de composición compleja, capaces de canalizar y armonizar la información y la inteligencia necesarias, precedentes de sus respectivos servicios, en apoyo real y eficaz del esfuerzo de quienes han de asumir la responsabilidad directa de neutralizar una de ellas a nivel táctico” (Galvache, 2005:201).

 

Condiciones específicas

Para extrapolar las condiciones generales anteriores a el caso concreto supranacional que nos atañe, el caso de un Sistema Integrado de Inteligencia Europeo; es necesario hablar de una serie de condiciones específicas, las cuales la falta de ellas lastraría gravemente el sistema en cuestión, o lo haría directamente inviable.

En el marco europeo existen actualmente relaciones de cooperación y colaboración entre los servicios de inteligencia y de información tanto en el ámbito militar como civil- como ya se ha expuesto en anteriores apartados- e incluso de manera más cercana y bilateral con ciertos miembros de la Unión, debido a especiales intereses compartidos a lo largo de la historia de esos estados. Como también hemos visto, Europa ha ido evolucionando mediante el desarrollo de planes de cooperación en el marco policial, judicial, migratorio, terrorismo internacional, etc; pero aún no es suficiente para elaborar el sistema en cuestión. (Lista, 2004)

En el panorama internacional, al tratar con organizaciones internacionales, se debe de tratar de seguir el principio de interoperabilidad en el intercambio de información bruta en tiempo real; incluso dentro de los estados miembros si disponen de varias agencias o servicios de inteligencia. Huir de la compartimentación y fomentar con estructuras, relaciones bilaterales de cooperación y redes de intercomunicación: convencionales y específicas, eficaces, domésticas (interinstitucionales - público y privado-, interagenciales), internacionales (regionales, subregionales y globales), la interoperabilidad y la compartición de la inteligencia es una condición indispensable tanto dentro de los estados como en el sistema supranacional en proyecto.

La historia de Europa es muy rica en culturas y tradiciones, sus miembros poseen una pluralidad que mantiene la unidad y que actúa como decía Ortega y Gasset de” enjambre: muchas abejas un solo vuelo”. Los diferentes estados miembros poseen distintas capacidades y medios debido a esta pluralidad y desarrollo particular en la historia. Esto mismo se puede extrapolar a las diferentes posiciones de poder en el orden internacional y por lo tanto a los distintos poderes geopolíticos, económicos e intereses particulares de cada Estado. A su vez la amplia historia y diversidad europea también alberga disputas y prejuicios históricos entre alguno de sus miembros.  Dada esta coyuntura se debe evitar, para conseguir el sistema deseado, que surjan recelos, temores en compartir información e intereses dispares centrífugos entre Estados, olvidando el fin común: luchar contra las amenazas y riesgos en pro de nuestra seguridad y defensa.

Otros factores y condiciones a tener en cuenta, son la estandarización o puesta en común de los procedimientos y métodos, así como conocimiento y confianza mutuos en el seno de la organización. Debemos crear un espacio para desarrollar grupos de trabajo de especialistas y foros interagenciales dentro de la Unión y de alcance regional y subregional para las diferentes materias de la inteligencia donde se “hable el mismo idioma”, es decir donde haya una homogeneidad procesal que favorezca la elaboración, difusión y compartición de inteligencia; esto es, protocolos y actividades de cooperación tales como formación, inteligencia compartida y cooperativa e inteligencia operacional con comités de expertos en objetivos comunes. Se incluye en esta estandarización, la elaboración de una Política de Inteligencia Europea Común que marque las líneas de acción hacia la formación de la Comunidad y Sistema posteriormente. Esto va ligado también a generar una actitud por la labor de cooperar en el cambio de la información, es decir establecerlo como dogma, permanente y continuo en la Comunidad. No obstante, no se debe obviar los derechos de protección de datos, cuya violación puede obstaculizar en la sociedad cualquier acción de inteligencia generando miedo y desconfianza hacia las instituciones (Protopapas, 2014).

“Compartir es básico, hacerlo con eficacia es la clave” (Lista, 2004:150).

Un Sistema Integrado de Inteligencia Europeo debe poseer capacidades –ya citadas anteriormente en apartados anteriores- que  abarcan: medios económicos (presupuestos, materiales (equipos técnicos e infraestructuras) y humanos especializados (técnicos profesionales), formas para determinar las necesidades y requerimientos de inteligencia ( Fase de Dirección), la obtención de información (Fase de Obtención), elaboración de inteligencia ( Fase de Elaboración), estructuras y métodos de análisis y las redes y protocolos para intercambiar información (Fase de Difusión). Habiendo comprobado las estructuras de inteligencia actuales podemos confirmar que aún queda mucho trabajo y materias que desarrollar en todos estos aspectos y que posteriormente analizaremos en las condiciones de viabilidad.

Otro aspecto esencial en la construcción del Sistema, es la estructuración de una arquitectura europea de inteligencia lo que lleva implícito una cesión de soberanía dicha estructura supranacional; esta arquitectura estaría compuesta por: un organismo europeo de nivel gubernamental, que en el marco europeo podría ser llevado a cabo por el presidente de la Comisión Europea como órgano ejecutivo de la Unión; una Autoridad Europea de Inteligencia que podría ser personificado en el Alto Representante de Política Exterior y Seguridad Común y posible director de la Agencia de Inteligencia Europea. Dicha Autoridad Internacional de Inteligencia se enriquecería de los distintos órganos de apoyo del Sistema Integrado, como pueden ser el resto de servicios de inteligencia de los estados miembros, los servicios de información de las fuerzas policiales europeos (Europol), los servicios de información de los departamentos judiciales europeos (una evolución de Eurojust) y fiscales, así como de grupos de trabajo ad hoc o especializados en ámbitos más específicos ( Terrorismo, crimen organizado, migración, etc.) tanto europeos como nacionales; además de las estructuras de inteligencia de obtención ya citadas y las Direcciones Generales de la Comisión y una reserva de inteligencia europea.[27]

“Al fin y al cabo el sueño de construcción europeo no deja de tener algo de utópico, al igual que toda gran obra” en sus inicios. (Lista, 2004:144)

 

 

Análisis de viabilidad a corto, medio y largo plazo

Para conseguir un proyecto de tal calibre como el que se expone es necesario tener una base que pueda sustentar toda esta arquitectura del Sistema, aparte de las condiciones generales y específicas anteriormente descritas. Es decir unos motores de cambio que hagan veraz y factible todo este entramado: Unos presupuestos acordes a la envergadura del proyecto, una política económica común de la Unión que de estabilidad y control en Europa; una política exterior y de seguridad común que estudie, gestione, desarrolle y ponga en común las relaciones internacionales con otras organizaciones supranacionales o países de gran interés para la Unión, para preservar y mantener la seguridad y defensa europea (PCSD), enriqueciendo las necesidades de la inteligencia europea implícitamente;  un espacio judicial europeo que alivie y acelere la gestión documental de procesamiento y de legislación mediante la homogenización procesal. Toda esta base lleva implícitamente a un cese de la soberanía y sacrificio por parte de los estados miembros en pro de una entidad supranacional del sistema como cabeza del esfuerzo principal del proyecto.

En primer lugar haciendo un análisis de viabilidad del Sistema a corto plazo podemos observar ciertos aspectos: el proceso del Brexit se encuentra inacabado, y por lo tanto aún no se sabe el alcance de la fragmentación y sus efectos en el ámbito geopolítico, económico, migratorio, judicial y  militar; la crisis migratoria y económica ha resurgido problemas que parecían olvidados, pero que en la coyuntura actual se han vuelto a manifestar produciendo una falta de integración social gracias al ensalzamiento de pensamiento xenófobos, eurofóbicos y radicales, y una falta de integración económica, mostrando el descontrol sobre el Euro de algunos países europeos; la regeneración de partidos políticos populistas de extrema derecha e izquierda está elevando a dichos partidos en las elecciones de los países conformándose como segunda o tercera opción con todo el poder que conlleva. A corto plazo tendremos que esperar como afecta este aspecto a uno de los países pilares de Europa: Alemania, ya que tienen desde finales de agosto hasta finales de octubre del 2017 las elecciones federales de donde saldrá el próximo canciller.

La llegada de Trump a la Casa Blanca ha generado requerimientos y sacrificios por parte de la OTAN a los países miembros en pro de la seguridad y defensa común, con esto los miembros de la Alianza Atlántica se ha comprometido a pagar las “deudas” en materia de defensa antes del 2024, con lo que supedita la elaboración y desarrollo de la PCSD europea, o por lo menos le restará sacrificios. Asimismo, la visión de la OTAN con EEUU a la cabeza, está posicionando a Rusia como enemigo natural tanto de la OTAN como de Europa, en mi opinión de manera errónea - compartiendo el criterio de analista como Kissinger (2016)-  el cual refleja que tenemos más cosas en común con Rusia que opuestas. La anexión de Crimea y la guerra de Ucrania (2014) han originado una estrategia de EEUU de fomentar la defensa y disuasión en los países del báltico y Polonia gracias al despliegue de Grupos tácticos conformados por fuerzas militares y policiales de distintos países de la Alianza para contrarrestar esa supuesta presión y ansia de poder ruso.

Es por ello, que Europa seguirá sin poner de manifiesto a corto plazo su Estrategia de Seguridad Global (2016) en detrimento de la constitución de una Comunidad Internacional y Sistema de Inteligencia. La PESC y PCSD están sobre la mesa, pero los países aún no han iniciado las líneas de acción hacia programas y planes tácitos en beneficio de la seguridad y defensa europea. Se necesita una independencia y países con poder que ejerzan de impulsores, con estabilidad económica y política e iniciativa en esta materia que no se atisba a corto plazo debido al panorama de inestabilidad actual.

En definitiva, no se prevé a corto plazo la generación de las bases y condiciones que hagan viable el Sistema en cuestión debido a la falta de unidad en el proyecto y a todas estas agitaciones internas y externas.

En segundo lugar, el análisis de viabilidad desde una visión a medio plazo nos puede plantear otro panorama, pero no muy distinto debido al largo periodo de tiempo que necesitan los procesos abiertos o en ejecución para finalizar:

El proceso del Brexit habrá finalizado con las matizaciones, estado y posición del Reino Unido en todos los ámbitos de la geopolítica, se habrá redefinido por tanto su relación bilateral con la UE. A partir de ese momento, se podría establecer un punto de partida desde el cual la UE iniciase una hoja ruta con planes para el desarrollo y la sostenibilidad económica en todos sus miembros, atendiendo y adecuándolos a los Estados con menos poder y capacidad de control. Este punto generaría confianza en las instituciones europeas y promovería el espíritu de unidad. Asimismo, sería necesario que países como Alemania, Italia, Francia y España mostraran suficiente capacidad de sacrificio para que, coordinadamente, impulsaran el proyecto europeo a lo largo de líneas de acción adecuadas para el desarrollo de esta realidad.

Con respecto a la PESC Y PCSD, habiendo obtenido previamente una estabilidad política y económica, se podrían iniciar maniobras para generar una independencia en materia de Seguridad y Defensa con iniciativas como: impulsar el desarrollo de Operaciones de Mantenimiento de la Paz  y asesoramiento por parte de la Unión; ejercer como autoridad europea en los diversos foros, convenciones, consejos y acuerdos de las relaciones internacionales y orden mundial; generar un plan de inversión en Defensa para favorecer a la industria militar acorde a su status internacional o desarrollar líneas y planes de acción europeos ante las amenazas y riesgos latentes. No obstante, la PCSD “no se circunscribe solamente al ámbito militar, la interconexión entre todos los elementos, ámbitos y aspectos relacionados con la seguridad y defensa deben establecerse de una manera firme a través de una eficaz colaboración y cooperación, no solo a través de los órganos institucionales de la Unión, sino por medio de un compromiso de los Estados miembros en la conjunción de sus respectivas voluntades políticas” (Pulido, 2005:89).  Asimismo, se debería profundizar eficazmente la Política de Vecindad a los países afines a la UE o con intereses comunes en seguridad y defensa. Otras posibilidades sobre el posicionamiento del rol global de Europa podrían ser: “fomentar la asociación atlántica; adoptar una posición todavía más neutral, o moverse hacia un pacto tácito con una potencia extraeuropea” (Kissinger, 2016:102).

A partir de esa generación de proyectos de seguridad y defensa, la necesidad de Inteligencia estratégica sería tal que los estados miembros se plantearían establecer una Comunidad Europea de Inteligencia con una Política eficaz de Inteligencia Europea que iría evolucionando hasta estructurar por medio de la institución de la Comisión Europea y el Alto Representante – como posible Autoridad Europea de Inteligencia- el Sistema Integrado de Inteligencia Europea.

En resumen, a medio plazo se evidencia la inviabilidad de dicho Sistema; de un lado, porque la unidad de los Estados miembros no se habrá alcanzado, tampoco la capacidad de sacrificio ni la confianza, cooperación e interoperabilidad esenciales a la hora de cumplir las condiciones generales y específicas ya señaladas ;y, por otro, porque los países integrantes de la UE no ven la necesidad de una dimensión de inteligencia que, con entidad supranacional, vaya más allá de las estructuras actuales, o incluso de otras nuevas capaces de obtener información y elaborar inteligencia propia en los tres niveles: estratégico, operativo y táctico, superando la situación actual en la que las estructuras vigentes se limitan a refundir la información que otros servicios y agencias quieren compartir, sin desarrollar por tanto el Ciclo de Inteligencia.

Por último, el análisis de viabilidad a largo plazo, mediante un ejercicio de prospectiva, ofrece un gran abanico de escenarios a causa del elevado número y diversidad de los actores que directa o indirectamente intervienen en el proyecto de la Unión, así como la influencia de elementos de distintos tipos derivados del acelerado proceso de globalización. Sin embargo, en esta tesitura cambiante, también podrían llegar a darse cambios drásticos que, por su gravedad, actuasen como aceleradores del proceso hacia la unidad, y que hicieran aflorar las condiciones si no óptimas sí al menos suficientes para que un Sistema europeo de Inteligencia fuera no sólo posible sino necesario.

Tal cosa comenzaría a evidenciarse en la eliminación de las trabas internas de la Unión Europea a la elaboración de una Seguridad y Defensa comunes y en términos factibles, creíbles y tangibles a nivel supranacional – sin olvidar nuestra cooperación con la OTAN y otras organizaciones internacionales-; que requerirá por consiguiente de una arquitectura de inteligencia que apoyara a la toma de decisiones del órgano gubernamental europeo. Amen, naturalmente de una política exterior común sobre la base de una mayor integración económica a todos los niveles: fiscal y presupuestario.

Sólo después sería posible pensar en estructurar la arquitectura de una Comunidad de Inteligencia Europea.

 

Conclusiones

Como se ha podido constatar a lo largo de esta investigación, la Unión Europea es un proyecto en evolución, pero con distintos ritmos de desarrollo a lo largo de su historia hasta nuestros días, en medio de dificultades que, si bien ponen a prueba sus fortalezas, también ponen en evidencia sus debilidades. En unas y otras ya se ha tenido ocasión de reparar. Pero, a la hora de las conclusiones, se hace necesario recapitular.

Tanto en el ámbito interno de la Unión como en el marco del escenario  internacional, los riesgos y amenazas que se ciernen sobre los países que la integran(terrorismo internacional y crimen organizado, por ejemplo) están actuando, por una parte, como fuerzas de cohesión pero, por otra, como fuerzas centrífugas (PESC Y PCSD intangible, Brexit, crisis refugiados, etc.) en tanto que ponen en duda la eficacia de las instituciones europeas y frenan la consolidación de la unidad y confianza entre sus miembros.

Todos estos factores están provocando consecuencias en el seno de la Unión. Entre otros: problemas de integración social que se agravan con la reaparición del populismo xenófobo y antieuropeo, alimentado por el fenómeno de la inmigración, y agravada por la crisis de refugiados que huyen del terror; problemas de integración económica que, durante la crisis, se han cebado en las economías más débiles y peor gestionadas, con el consiguiente sentimiento de agravio de sus sociedades hacia las económicamente más fuertes, y de rechazo de las instituciones comunitarias acusadas de parcialidad e ineficacia.

A consecuencia de ello, además de acusarlas de falta de eficacia y de equidad en la precaria gestión económica que desarrolla, se les acusa de no promover la unidad y acción en la puesta en marcha de la Estrategia Global de Seguridad (2016) por parte del Alto Representante de Política Exterior y Seguridad y de los Estados miembros, señalando carencia de capacidad de sacrificio, confianza, credibilidad y unidad supranacional por parte de la UE en materia de seguridad y defensa; de empeño en la mejorar el sistema judicial y policial europeo para garantizar una interoperabilidad, coordinación y cooperación eficaz; y la falta de soberanía de las instituciones europeas que impiden la creación de una unidad supranacional donde se pueda establecer las entidades y órganos de inteligencia europea y por consiguiente, esa necesidad de inteligencia estratégica en la toma de decisiones en el Organismo Europeo Gubernamental.

Sim embargo, las fuerzas de cohesión son, hoy por hoy, un quehacer aún en precario, un posible punto de partida para que países como Alemania, Francia, Italia y España, se unan para formar un grupo impulsor que consolide el espíritu y valores europeos, y lo más importante: planeen líneas de acción que se transformen en hechos y solucionen: los problemas sociales, económicos , judiciales, policiales, de seguridad y defensa ; que favorezcan a la necesidad de inteligencia y que se inicie por tanto un desarrollo de una arquitectura de inteligencia donde se genere una Comunidad Internacional europea.

En consecuencia, tras el análisis de viabilidad elaborado en este trabajo, se puede afirmar que: A largo plazo, sería viable siempre que la realidad cambiante de las relaciones internacionales soportara el cumplimiento de las condiciones generales y específicas que exige la puesta en marcha de dicho proyecto utópico en primera instancia.[28]

Mientras que a corto y medio plazo, la Unión Europea no contará con una consistente unidad básica en materias tan sustanciales como la soberanía, la economía, las políticas sociales, judicial, policial y de seguridad y defensa; ni cumplirá, por tanto, las condiciones generales y específicas - previamente descritas- que le permitirían constituir una organización supranacional con capacidad de protagonismo como actor político y militar dentro del orden mundial, que tenga la imperativa necesidad de realizar, por sí misma, todo el Ciclo de Inteligencia, y de contar, en consecuencia, con las debidas estructuras orgánicas, redes, capacidades y medios, e instituciones, todas ellas perfectamente integradas e interoperables gracias a la homogeneidad y protocolos  pertinentes expresados en una política de inteligencia definida y orientada a la formación del Sistema Integrado de Inteligencia Europeo.

La no viabilidad, a corto y medio plazo, de un sistema de Inteligencia integral y propio de la Unión Europea resulta consistente puesto que, en tanto que hipótesis de trabajo, no ha sido refutada por esta investigación.

Alejandro González García es Teniente de Infantería del Ejército de Tierra español y antiguo alumno del Máster on-line en Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional de la Universidad de Granada.

 

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Anexo 1. Modelo español de Comunidad de Inteligencia

 

Anexo 2. Orgánica de Servicio Asuntos exteriores


[1] Entendiendo los términos de seguridad y defensa, así como los riesgos, las amenazas y peligros según las aproximaciones conceptuales de Miguel Ángel Ballesteros Martín (2016) en el Cap. 2 Visión actualizada del concepto de Estrategia de Seguridad Nacional que se encuentra en su obra En busca de una Estrategia de Seguridad Nacional (2016).

[3]Véase Anexo 1 para comprensión gráfica de los contenidos.

[4] Finalidad principal del tratado según la UE:  https://europa.eu/european-union/law/treaties_es

[5] Principales modificaciones sustantivas del TUE realizadas en este tratado. https://europa.eu/european-union/sites/europaeu/files/docs/body/treaty_o...

[6] Véase para más información el texto completo de las conclusiones dentro de los distintos temas a tratar http://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2015/12/17-euco-c...

[10]  Además, el Alto Representante es uno de los Vicepresidentes de la Dirección Política de la Comisión Europea.

[14] “Este servicio trabajará en colaboración con los servicios diplomáticos de los Estados miembros y estará compuesto por funcionarios de los servicios competentes de la Secretaría General del Consejo y de la Comisión y por personal en comisión de servicios de los servicios diplomáticos nacionales. La organización y el funcionamiento del servicio europeo de acción exterior se establecerán mediante decisión del Consejo, que se pronunciará a propuesta del Alto Representante, previa consulta al Parlamento Europeo y previa aprobación de la Comisión”. Artículo 27, apartado 3. TUE.

[16]  Para más información se adjunta el Anexo 2. Organigrama del Servicio de Asuntos Exteriores

[17]Agencia Europea de Guardia de Fronteras y Costas. Misiones y estructura en: http://frontex.europa.eu/about-frontex/mission-and-tasks/

[23] Una política de seguridad y defensa enmarcada en la OTAN por medio del despliegue de fuerzas estadounidenses y de diferentes estados miembros de la Unión para desarrollar un control y presión de Rusia dentro de una maniobra de carácter disuasorio.

[24]Término utilizado por Ortega y Gasset en su obra La rebelión de las masas (1930).

[25]El concepto Europa «de distintas velocidades» designa la idea de un método de integración diferenciada según el cual la continuación de objetivos comunes se debe a un grupo de países de la Unión Europea capaces y deseosos al mismo tiempo de progresar, e implica la idea de que otros les seguirán posteriormente. Fuente: http://eurlex.europa.eu/summary/glossary/multispeed_europe.html?locale=es

[26]Información obtenida desde la página http://europa.eu/globalstrategy/en

[27]Nótese que las funciones de cada estamento y órgano están definidas anteriormente en el apartado de Comunidades de Inteligencia (1.5).

[28]Haciendo referencia a la cita anterior de Lista (2004: 144).

 

Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

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