Algunas ideas sobre el atentado fallido de Time Square

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Análisis GESI, 2/2010

El reciente atentado fallido en Time Square nos permite realizar algunas consideraciones sobre la situación actual del terrorismo yihadista en Estados Unidos y Europa:

  • Sigue habiendo un número importante de individuos radicalizados en el salafismo yihadista que están dispuestos a cubrir la distancia que dista entre la mera simpatía y la militancia activa

  • Las organizaciones con un sistema de mando y control, y con capacidad de proporcionar entrenamiento desempeñan un papel importante en la trayectoria terrorista de esos individuos, hasta entonces anónimos, que recurren a ellas con el fin de obtener entrenamiento, guía, y muy posiblemente, reconocimiento por parte de sus líderes y de la comunidad yihadista global. Se trata de individuos que siguen la actualidad de los foros y sitios web radicales, y hemos de asumir que aspiran a que sus acciones sean alabadas en ellos. En el caso del atentado fallido del vuelo de Detroit en diciembre de 2009, la organización que proporcionó los medios y la dirección fue Al Qaeda en la Península Arábiga. En el de Time Square las autoridades norteamericanas apuntan al Movimiento Talibán de Pakistán (TTP).

  • No obstante, en este caso concreto todavía está por aclarar la naturaleza de la vinculación entre el autor del atentado fallido de Time Square, Faisal Shahzad, y TTP. Aunque es posible que Shahzad lograra contactar con miembros del TTP durante su estancia en Pakistán, de las características del atentado fallido se deduce que no obtuvo por parte del grupo una preparación adecuada en fabricación de explosivos. Si algo ha demostrado TTP durante estos años es su dominio en la fabricación de artefactos explosivos improvisados (IEDs); y si realmente la organización pretendía atentar en el corazón de Nueva York lo lógico es que hubiera adiestrado exhaustivamente al operativo que iba a llevar a cabo la acción.

  • Una posible explicación a este hecho es que, de existir tal conexión entre Shahzad y los talibán pakistaníes, éstos desconfiasen del primero. Shahzad es un individuo que ha pasado más de diez años viviendo en Estados Unidos, que posee nacionalidad norteamericana, y que supuestamente se habría ofrecido voluntario para una ambiciosa operación en Manhattan. A ojos de los responsables de TTP Shahzad podía ser un yihadista sincero pero también un agente de inteligencia norteamericano. Por ese motivo, si existió tal contacto, seguramente no debió de ser estrecho. Prueba de ello sería la falta de adiestramiento de Shahzad para cometer eficazmente el atentado.

  • De este modo, la ambición de muchos de estos militantes acaba convirtiéndose en su principal punto de débil. Una cosa es descargarse instrucciones sobre fabricación de explosivos, o incluso recibir una formación superficial al respecto en un campo de entrenamiento en Pakistán, y otra muy distinta ser capaz de construir o adquirir artefactos explosivos con eficacia sin llamar la atención de las agencias policiales de Estados Unidos o de un país europeo.

  • Por esa razón, aquellos individuos que optan por atentados terroristas menos espectaculares y complejos en su diseño y ejecución pueden representar una amenaza mucho más severa, y difícil de prevenir. Un ejemplo de ello, sería el del Comandante del US Army, Nidal Malik Hassan, que en noviembre de 2009 asesinó a trece personas en Fort Hood. Pese a su simplicidad en la planificación y ejecución, en la práctica, ha sido el ataque terrorista de inspiración yihadista que más vidas se ha cobrado en Estados Unidos después del 11-S.

Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

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