¿Quo vadis Afganistán?

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Desde que Afganistán es Estado, casi siempre ha constituido una entidad jurídica con escasa plasmación práctica. Es verdad que ha tenido épocas mejores y peores, como iremos viendo a lo largo de este análisis. Pero, en general, puede decirse que se trata de uno de esos Estados que sólo lo son en un plano meramente teórico. Un Estado de papel, en definitiva, una ficción sin parangón en el terreno fenomenológico. Poco más que un asiento en la asamblea general de las Naciones Unidas. O, dicho con otras palabras, en clave histórica ha sido –casi siempre, con escasas excepciones- lo que hoy se cataloga en la literatura científica como un “Estado fallido”. Porque los mínimos imprescindibles para hacer honor a su definición, en términos prácticos, están lejos de cumplirse. En este sentido, buena parte de la culpa de que Afganistán esté en las portadas de los periódicos de casi todo el mundo se debe a que este inconveniente se ha reproducido en las últimas décadas de modo especialmente virulento.

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Referencia completa: Josep Baqués, ¿Quo Vadis Afganistán?, (Madrid: Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado, 2010).