¿Qué salidas profesionales tienen los estudios sobre Seguridad Internacional y Defensa en España?

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Cada vez son más los estudiantes que cursan asignaturas de Grado, títulos universitarios de Especialista, Experto, Máster, etc. o que asisten a Jornadas sobre seguridad internacional y defensa. Y es lógico que se pregunten qué salidas profesionales ofrecen esos estudios.

Me temo que la respuesta es: muy muy escasas. Al menos si lo que se desea es trabajar en España. Ahora bien, si se está dispuesto a la movilidad internacional –con visos de prolongada permanencia– el panorama puede ser diferente, aunque tampoco se trata de un camino de éxito garantizado.

Con una respuesta tan directa no pretendo echar por tierra la validez de esa formación. Desde el grupo GESI organizamos cada año diversas iniciativas al respecto, y al final de este post explicaré por qué. Pero al mismo tiempo creo que nadie debe llamarse a engaño y que, si alguna persona joven está dispuesta a invertir económicamente y a dedicar el periodo inmediato al fin del Grado –unos años realmente cruciales–, lo haga en base a unas expectativas fundadas.

A continuación señalo las principales salidas profesionales en España de los estudios sobre seguridad internacional y defensa. Estaré encantado de añadir otras en actualizaciones de este post si se me envían a este correo. ¡Gracias por adelantado!

  • Docencia e investigación universitaria. Se puede investigar e impartir docencia sobre seguridad y defensa en varias disciplinas: Ciencia Política, Derecho, Economía, Historia, Criminología, etc. Lo cual requiere ser profesor de Universidad, pública o privada, y –para que sea sostenible– a tiempo completo. La docencia universitaria a tiempo parcial es aceptable como complemento de otra profesión o como paso previo a la incorporación definitiva a la Universidad. De lo contrario no permite ganarse la vida. Para obtener una plaza como profesor hay que seguir la carrera académica: ganar una beca FPU (u homologada, también una FPI) que incorpore formalmente a un Departamento, realizar en ese marco la tesis doctoral, acreditarse para un cuerpo docente a través de la ANECA, y ganar una plaza como profesor contratado (y más tarde como funcionario). A día de hoy conseguir plaza de profesor a tiempo completo es la parte más difícil del proceso que acabo de describir. Los recortes en Educación han limitado sustancialmente la convocatoria de nuevas plazas, lo que a su vez ha dado lugar a un cuello de botella de doctores, antiguos becarios FPU y FPI, muy preparados. La competencia una vez que la situación se desbloqué será muy fuerte.
  • Escala ejecutiva del Cuerpo Nacional de Policía. Puede ser una buena salida para los interesados en terrorismo, crimen organizado o análisis estratégico. En este enlace se explica el proceso, y en este número del BOE aparecen los requisitos y detalles de la oposición de 2015. En este otro enlace, se dan los resultados de aquella convocatoria.
  • Centro Nacional de Inteligencia. Seguramente, la opción preferida de muchos. Pero es al mismo tiempo una de los retos más difíciles. La convocatoria de plazas no es pública ni abierta. Se preseleccionan candidatos a partir de los currículos enviados a través de este formulario. Una vez preseleccionados se realizan las pruebas –que no requieren preparación de un temario específico, como sí es habitual en las oposiciones–, y, en caso de ser admitidos, es el Centro quien se ocupa de la formación específica. ¿Cuál es el problema? El escaso número de plazas y la incertidumbre sobre si, y cuándo, se será convocado a las pruebas. Tras enviar el currículo pueden pasar años hasta que se reciba una llamada o, simplemente, que no se reciba nunca. Por ello sólo recomiendo esta opción como algo complementario, mientras se prueba con otras salidas profesionales. Sería una imprudencia enorme poner todos los huevos en esta cesta.
  • Carrera Diplomática. Abarca mucho más que las cuestiones de seguridad y defensa pero también las incluye. El problema es que se ofertan muy pocas plazas (aquí se puede encontrar información sobre ella). Como en toda oposición, conviene medir fuerzas y calibrar las posibilidades personales de sacarla.
  • Investigador permanente en un think-tank. También es una buena salida profesional, y en algunos puestos la especialización es específicamente sobre seguridad y defensa. ¿La pega? Un número extremadamente reducido de ventanas de oportunidad. En España hay pocos think-tanks que incluyan seguridad internacional y defensa: Real Instituto Elcano, Instituto Español de Estudios Estratégicos (y en el IEEE todas las plazas son de funcionarios u Oficiales de FAS), Fundación Alternativas, INCIPE, CIDOB, y algún otro. Es posible colaborar con ellos pero muy difícil acceder a sus plazas de investigador senior. Hay pocos puestos (unas cuantas decenas en toda España, y menos aún los de analista en seguridad y defensa), y en algunos casos el investigador desarrolla gran parte de su carrera en el mismo puesto laboral, por lo que no se crean vacantes en años.
  • Analista en consultoras de seguridad internacional. Quizás este mercado laboral se desarrolle en el futuro cercano. Prosegur y Eulen ya cuentan con un pequeño número de plazas, y en algunas de ellas se han cubierto con analistas jóvenes que han realizado estudios de posgrado sobre seguridad internacional y defensa. Entre otras tareas, estas consultoras asesoran a empresas españolas con presencia e intereses en zonas de riesgo. Por diversos motivos es mejor si lo hace una empresa nacional, pero habrá que ver cómo evoluciona la demanda al respecto y qué ofertas reales de empleo genera este sector. A corto plazo, es todavía un ámbito incipiente.
  • Analista freelance. Una opción poco aconsejable. El mercado laboral anglosajón admite esta figura, pero en España es todavía pronto. Con conferencias y colaboraciones escritas para revistas especializadas o think-tanks resulta muy complicado asegurarse una nómina sostenible. Otra cosa es la figura del periodista freelance que sabe y escribe sobre seguridad y defensa, y que compagina su labor de análisis con la de reportero sobre el terreno. Ahí sí puede haber más posibilidades pero, lógicamente, hay que ser periodista y valer para ello.

No he incluido la salida profesional de Oficial en Fuerzas Armadas o en Guardia Civil porque requieren oposición y posterior paso por las Academias. Cursar un Máster sobre Seguridad y Defensa con anterioridad no es viable (se ingresa en la Academia para realizar los estudios de Grado) y de poco va a servir un Máster de ese tipo a los Psicólogos o Ingenieros que ingresen en las Fuerzas Armadas tras terminar la carrera. Mejor centrarse en su respectiva oposición para acceder a las FAS.

¿Carecen entonces de sentido los estudios universitarios sobre seguridad y defensa? Claro que no. De entrada, permiten la formación permanente de cientos de miembros de Fuerzas Armadas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Por ejemplo, más de la mitad de los alumnos de nuestro Máster on-line en Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional proceden de ese sector, y es mucho lo que los propios profesores civiles aprendemos de ellos.

Por otra parte, los estudios sobre seguridad y defensa ofrecen formación especializada a profesionales que trabajan en el ámbito internacional –compañías multinacionales, periodistas, abogados, consultores, etc– que, una vez consolidados profesionalmente con una trayectoria no relacionada con la seguridad internacional y la defensa, deciden ampliar sus conocimientos en dichas materias. A veces porque su trabajo guarda algún tipo de relación con ellas.

Y, finalmente, por contribuir al fortalecimiento de la cultura de defensa. España ha vivido los últimos dos siglos de espaldas a la realidad internacional A menudo malgastando sus energías en problemas internos. Y eso, en un mundo globalizado, es sencillamente insostenible. Los estudios sobre seguridad internacional y defensa contribuyen a que la opinión pública de los próximos años cuente con elementos de juicio más sólidos.

Por tanto, buenas son todas las iniciativas que desde la Universidad y desde el Ministerio de Defensa contribuyen a ampliar la perspectiva y a abrir la mente de los estudiantes, y por extensión de la sociedad. Pero otra cosa es generar expectativas escasamente realistas respecto a un ámbito profesional poco conocido. Confío en que este post haya dado algunas pistas al respecto.